Elogio del piropo: Hoy el post lo hace Jack Celliers

Se realizó en varias ciudades de nuestro país la denominada “Marcha de las putas”; originada en Canadá a partir del movimiento llamado Hollaback, se fue expandiendo por el mundo con el loable propósito de defender a las mujeres de los acosos callejeros y toda discriminación por causa de género (ver esta entrevista a la representante local Inti María Tidball-Binz).

Lamentablemente y en demasiadas oportunidades bajo generosos propósitos se esconden otras discriminaciones e inclusive odios de género pero a la inversa, donde se llega a estupideces tales como considerar a TODO piropo como una agresión per se, sin discriminar si el mismo es bello o realmente agresivo; es más, ni siquiera se quedan con el calificativo de agresión, sino que directamente es violencia. Al respecto leemos a Melina, una de las organizadoras de la marcha en la ciudad de Rosario:

“(el objetivo de la marcha) es repudiar todas las formas de violencia sexual y de género y sobre todo las justificaciones, porque las víctimas no son responsables ni culpables de la agresión. Ninguna persona es merecedora de ningún tipo de agresión por cómo se viste, cómo camina y adónde trabaja. Exigimos respeto por el otro. Es la base de la educación. Naturalizar estos tipos de violencia nace de la sociedad machista en la que estamos y la doble moral que hay... cuando una quiere hacer una denuncia te preguntan qué tenías puesto..."

¡Bien! ¿Qué ser humano medianamente normal discreparía con esos enunciados? Pero nuestra amiga Melina no se queda en eso y lo extiende mas allá:

“(los piropos) también son violencia, son un acoso callejero (…) Está muy naturalizado, nos hemos acostumbrado a este tipo de acoso; pero nos parece que no tiene que ser así, tiene que cambiar y todos somos responsables, por eso insistimos con que ésta no es una marcha de mujeres contra los hombres, sino de la sociedad para con la sociedad"

Para contestar a este insólito y tonto lugar común, que se ha transformado lamentablemente en discurso dominante y el que ose criticarlo pasa a la categoría de primate violador en potencia, recordé un excelente post del blog Jugo de Ladrillo, donde desde una posición marxista -que vale recordar fuimos los primeros en luchar contra las desigualdades y no sólo de clase (que es la contradicción fundamental), como bien lo señala Terry Eagleton- Jack Celliers hace las más inteligentes y ácidas críticas que he leído al tóxico caramelito identitario llamado feminismo. Leemos:

 

Elogio del piropo

Persistiendo con esta mala costumbre de deleitar el morbo frente a la consagrada estupidez, vamos a encarar otro valioso aporte progre al malestar de los seres humanos. Página/12 (25/01/10) continúa con su campaña “Si Tienes Pene, Malo Eres”, con la que machaca el cráneo del sufrido lector masculino heterosexual, ambas condiciones merecedoras del más enérgico repudio ¿No lo creen? Ja, sigan leyendo amiguitos.

I - Frivoludeces

Se trata de otra habitual ignota que sin embargo es una de las mayores expertas en temas de género y derechos humanos de las mujeres a nivel regional e internacional, presentación que –lo prometo– se justificará largamente. La periodista Mariana Carbajal, que sirve habitualmente este tipo de platos, nos asegura de entrada una mirada rigurosa y ayuna de toda frivolidad:

Es imposible no fijar la vista en sus anteojos: tienen marco turquesa y patillas verde fluorescente. El cabello corto y gris plata, a fuerza de canas que no pretende disimular, es otro de sus sellos distintivos. Está claro que la jurista costarricense Alda Facio busca romper con los estereotipos de género.

Está más que claro, pero hay que decirlo porque si no la gente no se da cuenta. Hay quien dirá que Florencia de la V lo hizo mejor, afirmación errada: Florencia de la V sólo usa anteojos convencionales. Así que ya podemos dejar ese artículo de Rosa Luxemburgo y pasar de nivel:

…las mujeres tienen que hacer esfuerzos mucho más grandes para llegar a los mismos puestos y, una vez que llegan, se encuentran con que los hombres hacen arreglos políticos en los bares, jugando al golf, fuera del área del Congreso. Las mujeres, aunque tengan una empleada en su casa, tienen que administrar el hogar: se ha visto que las mujeres que están en cargos políticos no tienen la misma facilidad para ejercerlos que los hombres.

Llama la atención la valentía de la denuncia en medio del silencio general: los hombres hacen arreglos en los bares. Ya sé: Ud. no quiere creerlo; es muy, muy horrible. Y falta lo peor: ¡a las pobres mujeres no les dicen dónde queda el bar! O se reúnen en Los 36 Billares, pongalé, mientras a ellas las mandan a El Botín de Marito, que queda por Quilmes y encima se les rompió la heladera. Claro, uno no quiere creer semejante brutalidad, piensa que es sensacionalismo.

Y ellas por supuesto no hacen ningún arreglo, son básicamente incapaces. Inocentes como palomas, y casi igual de inteligentes, se desorientan las pobres; buscan, preguntan, miran para arriba con los papeles en la mano… En fin, miren, no quiero seguir porque en cualquier momento me compro unos anteojos turquesa y verde loro y rompo todos los estereotipos de género contra el piso de rabia.

Por supuesto: la empleada doméstica bien, gracias. Nuestra intelectual rompedora la ignora porque sin duda no es un caso representativo. Al fin y al cabo sólo sirve para lavar los platos.

Porque la gente muchas veces tiene miedo y cree que la igualdad significa tratar a las mujeres como si fueran hombres, y no se dan cuenta de que están partiendo de un estándar masculino. (…). La eliminación de la discriminación exige trato diferente para personas que están en posiciones diferentes.

Clarísimo. O sea: queremos igualdad, pero no que nos traten igual porque estamos en posiciones diferentes, o sea desiguales. Mmmhhhh… No, no, es así fijate: está el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia ¿viste? Y la verdad es que no nos pusimos muy de acuerdo sobre lo que queremos… O sea: sí, onda que queremos tipo que nos traten igual, pero no igual-igual sino con un poco de diferencia ¿Entendés? O sea que yo te voy a decir cuándo quiero que me trates igual y cuando quiero que me trates diferente… Zas! Ahí me tenés que tratar diferente! Y vos tenés que obedecer siempre si no querés ser un machista opresor. Pero ojo, tampoco me obedezcas siempre-siempre en todo porque me aburro ¿ubicás? Tenés que ser caballero y protegerme y todo, pero bueno, un poco guacho también… No, no, ojo, no te zarpes. O sea: tenés que hacer lo que yo quiero sin que te lo diga, pero tampoco siempre, porque la verdad no sé muy bien lo que quiero y me siento re molesta y me angustio no sé por qué pero NO ME BANCO MAS!!!!

¿Ves cómo sufro por la opresión?

II - Plato (quizás demasiado) fuerte

Hasta aquí puedo tomármelo con sorna. Pero lo que sigue ya no me deja así que ruego condescendencia:

–¿Cuáles son los delitos que afectan en mayor medida a las mujeres en la región?

Atenti con la pregunta, porque miren que da espacio como para explayarse con temas serios, no olvidemos que responde una “experta”:

–Todos los que tienen que ver con la violencia sexual, que van desde la violación hasta los piropos en la calle.

Sic, sic señoras y señoritas. La periodista, supongo que un poco alelada, pide confirmación:

–¿Los piropos?

–Son una forma de hostigamiento sexual que se vende más bien como si fuera algo bonito y bueno para las mujeres, pero que en realidad no deja caminar libremente: usted va pensando en su trabajo y un hombre pasa diciéndole piropos y la perturba y la saca de lo que tiene que hacer. Es una forma de agredir.

Sin darse cuenta esta mujer habla mucho de sí misma y su triste vidita. Lo malo es que en lugar de hablar por sí misma convierte su miseria en la voz de todas las mujeres y la defensa de sus “derechos”.

La periodista aún da otra oportunidad con la re-repregunta, a ver si la luminaria se da cuenta y aunque sea matiza un poco. En vano:

–¿Aunque el piropo sea lindo?

–Claro. Si les dijéramos frases bonitas a ellos no les gustaría. Casi siempre cuando una acción es unidireccional, no es buena para las mujeres…

Se me ocurren tantas acciones unidireccionales… que me las voy a callar todas.

III - La guerra del aquelarre

Ya sé que se leen estupideces todos los días, pero esto me parece especialmente dañino… y revelador de una hilacha muy larga. Creo que cualquiera se da cuenta: la condena al piropo no tiene por objeto eliminar aquello que perjudica las relaciones entre varones y mujeres, sino todo lo contrario: ataca justamente lo que conservan de bello y de bueno identificando pérfidamente ambas cosas, el piropo y el crimen. Un mensaje muy hijo de puta que no se espera ya ni de la boca del moralista más cavernario, pero está permitido para esta caterva de fascistas con pasaporte progre.

¡El piropo nada menos, que hay que ser miserable! El gatillo que puede disparar todas las aventuras, el comienzo de miles de historias, el lance desenfadado del deseo, la voluntad de romper la barrera que nos hace ajenos, el desafío y la invitación al juego más auténtico que podemos jugar. Esa poesía improvisada acaso es responsable de nuestra existencia. Y en el menor de los casos es el triunfo de la mujer, que se lo lleva en el aire con una sonrisa.

La pregunta de siempre: ¿maldad o estupidez? ¿Qué tanto de cada cosa se necesita para condenar el requiebro que dedica un varón a una mujer? ¿Y para publicar esa condena como si fuese digna de otra cosa que desprecio?

Qué pobre, pobre gente.

Así que esta reflexión va dirigida a las mujeres: a estas munificentes benefactoras que se arrogan su representación deberán agradecer lo que presiento está ya ocurriendo: varones mudos, queja ya oída en boca de algunas féminas. Pero ¿cómo sorprenderse si esta basura es el pan nuestro de cada día en Página/12 y otros varios medios?

Me preocupa la insulsa chatura, la falta total de belleza, la indigencia ética y estética que se propone desde la izquierda cultureta para las relaciones entre varones y mujeres. Y me temo que esto extravía a muchos. Varones que se creen emancipados de la religión no se atreven a enfrentar esta castración que les exige ser invisibles como tales; y muchas mujeres inteligentes, talentosas y bellas no tienen voz en los medios para repudiar el baboso halago del que son objeto por parte de estas ridículas brujas que se postulan como sus “defensoras”.

Están muy lejos de serlo. Esta chusma de resentidas, ignorantes y fracasadas constituyen un lobby para obtener todo lo que puedan del enfrentamiento con el varón, por eso es que en realidad no soportan ni quieren la menor igualdad. Por el contrario: plantean exigencias y “denuncias” sociales tan ridículas como contradictorias con el objeto de sancionar conductas y dictar reglas sin sujetarse al menor principio con la histeria típica de quien, habituado a la inmediata satisfacción de todo capricho, ya ni sabe qué es lo que quiere. Porque lo que quiere es nada. Para nadie.

Y es verdad que han logrado avances, pero ninguno en lo que concretamente está relacionado con la violencia o la explotación, temas que no les importan en lo más mínimo. Lo que exigen son leyes abusivas que generalmente impactan en la pequeña y gran burguesía (las “mujeres con empleada” de las que habla esta canalla), y siempre tienen que ver con la tenencia de los hijos como rehenes, el cobro de pensiones vitalicias, la explotación inmisericorde del ex marido y el odio infinito que sienten porque ningún varón en su sano juicio puede permanecer con ellas más de cinco minutos, a pesar del mandato social que obliga a ser caballeros y no decir en la cara lo que se piensa:

-A tu lado cualquier placer es imposible, porque sos horrorosa, aburrida y estúpida. Chau.

Sin embargo estas ventajas vienen con veneno: sólo se realizan en el conflicto y la enemistad, lo único que les interesa promover. El moralismo reseco del feminismo sólo ofrece a la mujer el paupérrimo halago de declararla una mártir cotidiana y señalar un culpable para todos sus problemas, reales o imaginarios: el varón. El resultado es un círculo vicioso de insatisfacción, tedio e incomprensión impuesto por este aquelarre de enanas mentales.

Este odio no se dirige tanto al varón como a la mujer que es capaz de ser feliz con un varón. La progresía feminista machaca una y otra vez con este mensaje torcido: cuanto más feliz sea la relación con el varón, tanto más merecerá para esta escoria el nombre de “sometimiento”. Varones y mujeres se declaran clases antagónicas en una caricatura tosca de marxismo transpuesto, “varón” y “opresor / agresor / violador” son sinónimos atávicos impuestos en el inconsciente social a fuerza de repetición acrítica.

Detrás de la condena al piropo se esconde una pérfida envidia hacia las mujeres que lo reciben, no por seguir las pautas de determinado modelo físico, sino simplemente porque nos gustan, falta que el resentimiento no puede perdonar. Para vaciar de piropos la calle (¿puede haber un propósito más bajo?) no pueden atacar a sus destinatarias, que la reacción de una mujer digna frente a esto no se haría esperar. Así que la emprenden con el varón, blanco mucho más accesible y dispuesto a creer que si una mujer habla con tanta soltura en nombre de todas y ninguna sale a desmentirla, entonces será eso lo que quieren: desterrar el piropo, el deseo y el placer equiparándolos de forma repugnante con el crimen y la violencia.

Y bien, el varón finalmente lo hace. Cierra Página/12 y en lo profundo de su ser se pregunta si no será un violador porque le gusta esa morocha de la mesa de enfrente. Y la morocha, que seguramente también ha recibido su dosis de bosta feminista diaria, lo mirará con la hostil desconfianza con que se mira a un esclavista ¿Hay que asombrarse? El tipo prudentemente calla su piropo, paga su café y se va. No se animará ya a encarar la aventura de una relación ¿Para qué? Hay demasiados riesgos. Hay un inconsciente social, una artillería legal y una agenda que esta horda de arpías ya impuso mezclando de la manera más sucia lo hermoso con lo bajo: el piropo es violación. Mejor no.

Y en medio de tantas catástrofes, de gente que muere y gente que mata, la desaparición del piropo no es algo frívolo y menor, es una pésima noticia. La noticia de un mundo al mismo tiempo violento y desabrido en el que la vieja moral asfixiante tiene ahora el estúpido nombre de “corrección política”. El arma eterna de la mísera, pequeña gentecilla que –como si nos faltaran problemas– quiere quitarnos eso que sólo podemos inventar. Si me disculpan que sea tan franco: hablo del amor.

Detrás de cada gran fortuna hay un delito
Honoré de Balzac

 

Cada vez que se menciona a la última dictadura militar argentina y su horrorosa cadena de secuestros, torturas, muerte y posterior desaparición, lo primero que pensamos es en sus personajes emblemáticos: Videla, Massera, Astiz, Menéndez, etc. Es una gran –y amarga para nosotros- victoria cultural de la derecha realmente existente -el capital concentrado- el no aparecer como responsable de nada, a lo sumo como acompañante de los carniceros de uniforme en su tarea de restaurar el orden y los valores occidentales y cristianos vejados por populistas, comisiones internas combativas y rojillos de todo tipo; cuando se restaura la democracia en 1983, no tuvieron empacho en entregar a los feos, sucios y malos que habían cumplido la tarea por ellos encargada a cambio que sus negocios y fortunas crecidos al amparo de las bayonetas siguieran su curso y no fueran investigados. Ni hablar de su papel como los verdaderos planificadores de la masacre.

Hoy vamos a profundizar un poco más en el tema de la relación del gran capital y sus aportes económicos que hicieron posible el III Reich, de cómo obtuvieron pingües negocios y, también como en el caso argentino, luego de la derrota del nazismo se desentendieron rápidamente del mismo, muy pocos fueron llevados a juicio y prácticamente ninguno cumplió penas de cárcel. También, como el dinero no repara ni en ideologías ni menos aún en muertos –un costo nimio en la lógica de la acumulación capitalista-, repasaremos la colaboración que ciertos empresarios del Imperio le prestaron a la maquinaria de exterminio nazi, por coincidencias ideológicas pero sobre todo por ser funcionales a sus negocios. Es importante destacar que –en otra analogía inquietante con el caso argentino- gracias a la política económica (dictada por ellos), el gran capital alemán logró un alto grado de concentración en la industria con el consecuente cierre o absorción de las pequeñas y medianas empresas.

-La hoy famosa y cool firma de ropa y perfumes Hugo Boss, que era una modesta fábrica de prendas de vestir baratas, vio crecer exponencialmente su patrimonio cuando se transformó en proveedor de los uniformes pardos de las temidas SA, las tropas paramilitares de choque del NSDAP (el partido nacional-socialista alemán), responsables entre otras atrocidades de la Kristallnacht.

-Las respetadas empresas Bayer, Basf y Química Hoechst (esta última hoy parte del grupo Sanofi-Aventis) formaban -antes que fueran obligadas a dividirse en 1945, pero no a disolverse- la I.G. Farben, productora del raticida a base de cianuro Zyklon-B, usado en las cámaras de gas para exterminar judíos, gitanos, socialistas, comunistas y todo elemento “indeseable” que entorpecía la pureza de la raza aria. Sus directivos alegaron desconocer el uso que el régimen nazi le daba al veneno, siendo que en realidad su propio personal visitaba los campos para instruir a los verdugos en su correcto y tétrico uso. Es más: El terreno donde se levantó Auschwitz, campo donde eran asesinadas 12.000 personas diariamente con precisión de relojería, era una propiedad compartida entre I.G. Farben -que también tenia allí sus fábricas de combustible y caucho sintético- y Krupp, otra de las muy serias empresas privadas de la que nos ocuparemos más adelante.
Pero la cosa no quedó en eso: Fue una de las principales empresas alemanas en usar mano de obra esclava. Los científicos nazis habían calculado que un ser humano podía vivir sin comer y de sus propias grasas unos 15 días tomando solamente agua. La empresa les daba un escaso plato de sopa raquítica una vez al día, con jornadas de labor que superaban las 14 horas; cuando el trabajador-esclavo no daba más, se lo mandaba a gasear y se lo reemplazaba por uno nuevo.

-Otra empresa admirada mundialmente por la calidad de sus productos, Daimler-Benz, también usó en cantidad mano de obra esclava proveniente de los campos de concentración, principalmente judíos polacos. Entre 1941 y 1944, su personal creció de 2549 trabajadores a 4251. ¿De dónde salió la diferencia? Adivinó, estimado lector. Aprovechando la coyuntura, militarizó el trabajo dentro de sus plantas, incluyendo a los empleados administrativos y supervisores –que no eran judíos sino “arios puros”- y ante la menor caída en la productividad, ausentismo o faltas menores, éstos también fueron enviados a los campos para su “rehabilitación”.

-La Volkswagen usó también mano de obra esclava de los campos; alojaba a los mismos en cuchas para perros, baños y hornos en desuso. Las cuchas medían 92 cm de alto por 2,75 metros de largo y 1,75 metros de ancho; en cada una de ellas dormían y morían cinco hombres. Y además, estafó al propio pueblo alemán con el proyecto del escarabajo (diseñado por Ferdinand Porsche), por el que millares de trabajadores pagaban todas las semanas 5 marcos de su salario con la ilusión de poseer su propio automóvil; en realidad, se entregaron muy pocas unidades, porque casi la totalidad del aporte era destinado a financiar la construcción de vehículos de guerra ligeros para la Wehrmacht.

-Los gigantes del acero Krupp y Thyssen AG, que en la actualidad están unificados bajo la denominación ThyssenKrupp AG, tampoco se privaron de esta forma de trabajo que superaba por lejos al capitalismo y a la esclavitud: El obrero no solo era reemplazable, sino desechable. Gustav Krupp –uno de sus propietarios- fue el creador del Fondo Hitler, destinado a sostener al NSDAP, y al que aportó personalmente 12 millones de marcos. En compensación, recibió de parte del estado generosos contratos para el rearme alemán y también participación en todas las empresas de servicios públicos que fueron privatizadas por el régimen.

-Henry Ford, fundador de la emblemática empresa del Imperio Ford Motor Co., fue un ferviente antisemita y uno de los primeros aportantes al partido de Hitler ya en 1922. Disparaba su furia paranoide contra los judíos desde una publicación de su propiedad y de alcance nacional llamada Dearborne Independent, pero muy especialmente –el propio Hitler reconoció que fue una de sus principales fuentes de inspiración para escribir el Mein Kampf- con un libro titulado nada sutilmente “The International Jew” (el judío internacional). Para estrechar aún mas los vínculos con el régimen nazi nombró a uno de sus hijos, Edsel Ford, como director general de las empresas del grupo Ford en Europa y a su vez, ocupaba un puesto de dirección en la filial norteamericana de la I.G. Farben. Edsel se ocupó personalmente que la invasión nazi a Francia no afectara el funcionamiento de la planta que su empresa tenía en Poissy; no se limitó a eso: De esa fábrica (mientras los soldados aliados y alemanes se mataban y morían en los campos de batalla) salieron motores de avión y camiones para el ejército alemán…mientras desde sus plantas en USA hacía los mismos negocios pero con su país. Bussines are Bussines, boy, todos se mataban entre si, pero ambos bien provistos por Ford Motor Co.
En el año 1938, Henry Ford recibió al cumplir sus 75 años de parte de su admirado Hitler la Gran Cruz de la Orden Suprema del Águila Alemana –una de las mas altas del régimen- junto a un telegrama de felicitaciones. Fue el primer norteamericano en recibir tal “distinción” y el segundo extranjero; el primero había sido Benito Mussolini.

-General Motors, otra de las empresas-emblema del Imperio, también fue colaboracionista nazi hasta el último día del III Reich. Controlada por la familia DuPont, el jefe del clan, Irénée, tenía las mismas obsesiones antisemitas que Hitler. Estaba asociado a la I.G. Farben, en la que invirtió 30 millones de dólares de los de entonces entre 1932 y 1939. La filial de la GM en Europa, Opel, siguió operando con normalidad hasta el fin de la guerra y producía partes de motor para los aviones Messersmitt y Junkers de la Luftwaffe, así como en los EEUU hacia los propio con la USAF (United States Air Force). Igual que Ford: Mátense todos, pero con mis productos.

-Para el final, dejamos un caso que nos toca de cerca: La presunta empresa argentina con sede en Luxemburgo llamada Techint. Originaria de Italia, fue uno de los pilares donde se asentó el régimen fascista y corporativista de Mussolini. Éste colaboró activamente para que la industria italiana se concentrara en pocas manos: En 1934 el consorcio Cornigliano (controlado por Agostino Rocca hasta 1939 al igual que las empresas Finsider, Terni, Siac y Dalmine y de estrechos lazos con el empresariado nazi alemán) absorbió a uno de sus principales competidores, la siderúrgica Cogne, lo que generó despidos masivos sin que el gobierno ni los sindicatos intervinieran a favor de los obreros, lo mismo que hicieron muchos años después con Sidor en Venezuela y que corrigiera el Presidente Hugo Chávez Frías al nacionalizarla, para disgusto y enojo de estos “demócratas”. Luego de renunciar a las tres primeras empresas, Agostino Rocca consagró sus esfuerzos a la Dalmine y a la Ansaldo; desde ese año 1939 y hasta 1943, desempeñó funciones importantes en la Confindustria, la Cámara de Corporaciones Fascistas. Por supuesto, como buen burgués donde el dinero está por sobre cualquier simpatía política -así sea la fascista que tanto amaba y que tan buenos dividendos le dio- con el fin de la guerra preventivamente se escapó para Buenos Aires, donde al poco tiempo fundó la organización Techint. Falleció en 1978, sin que nadie nunca jamás le preguntara por su real papel desempeñado en el régimen fascista ni por el origen del dinero con que levantó su empresa.

Amigo lector, seguramente se preguntará que les tocó en suerte a estos empresarios criminales de guante blanco y más que colaboracionistas nazis al final de la Segunda Guerra Mundial. No es difícil imaginarlo, pero paso a describirlo:

-En Alemania se emitieron 200 mil órdenes de captura contra otros tantos empresarios, de los que sólo fueron arrestados 85 mil. Todos repitieron lo mismo: Que no habían tenido otra opción que colaborar con los nazis por “presiones” de los mismos (un antecesor de la tristemente célebre Obediencia Debida en clave empresarial y tan mentirosa como la nuestra); casi la totalidad de los mismos fueron absueltos sin juicio y al poco tiempo –como una especie de broma siniestra- estaban ocupando sus antiguos puestos, como Richard Fraudenberg, estrecho colaborador del carnicero Göring, que en 1946 ya ocupaba un sillón de director en el Banco Schroeder. Muy pocos tuvieron que comparecer ante el Tribunal de Nuremberg y todas las sentencias fueron absolutorias o de cumplimiento condicional.

-Los norteamericanos, obviamente, se transformaron en héroes nacionales dentro del Imperio. Money talks.

-A Agostino Rocca como ya vimos nunca nadie le preguntó nada y la empresa Techint goza hoy de un extraño prestigio como el ejemplo de lo que debe ser el “empresariado nacional”. Curiosa y perfecta operación marketinera y de prensa: Una empresa con plantas en varios países del mundo (entre ellos el nuestro), con sede central en Luxemburgo (un paraíso fiscal = evasión de impuestos) que se dice “argentina” y conspira permanentemente contra el actual gobierno nacional. Ah, aquellos dorados años del fascismo italiano, la dictadura de Videla & Co. o el menemato, donde manejaban funcionarios y políticas a su antojo…¡Que tiempos aquellos!, ¿no es cierto, Famiglia Rocca?.

 

Imagen: Revista Amauta

Fidel: 85 jóvenes años

Hoy el Comandante de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz cumple jóvenes y vitales 85 años; como líder que simplemente ha sintetizado y conducido los deseos de libertad de su pueblo, quiero homenajearlo a él y a todo el heroico pueblo cubano recordando uno de los grandes episodios de la humanidad silenciados -y no curiosamente- por la mayoría de la prensa sistémica mundial, la heroica epopeya de una pequeña y pobre nación que generosamente y sin pedir nada a cambio puso los mejores hombres y equipos de sus Fuerzas Armadas Revolucionarias en África para librar la batalla decisiva en la libertad de Angola y Namibia y el fin del oprobioso régimen del apartheid en Sudáfrica.

Un poco de historia

Cuando la Revolución de los Claveles en Portugal y el consiguiente proceso de descolonización de sus enclaves en África (Guinea-Bissau, Cabo Verde, Sao Tomé, Mozambique y Angola), el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) al mando de Agostinho Neto y de larga lucha contra la opresión colonial, asume el poder. La independencia naciente se ve asediada por tropas del Frente Nacional de Angola (FNLA, fascistas apoyados por Zaire), de la Unión Nacional por la Independencia Total de Angola (UNITA, al mando de Jonás Savimbi y apoyados por la racista Sudáfrica) y mercenarios, todos financiados por el Departamento de Estado de los EEUU; ante la posibilidad cierta que las fuerzas unidas de la reacción tomaran Luanda, el gobierno angolano solicitó ayuda a Cuba, que inmediatamente dio inicio a la llamada “Operación Carlota”, enviando un contingente de 36.000 soldados de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) que derrotaron a las fuerzas imperialistas. El 11 de Marzo de 1975, Agostinho Neto lee el texto de independencia de la república popular; sin embargo, el régimen racista sudafricano no respeta los acuerdos, rehusándose a abandonar la ex colonia alemana de Namibia, desde donde continúa la guerra.

En Enero de 1988, las Fuerzas Armadas para la Liberación Nacional (FAPLA - MPLA) lanzan una fuerte ofensiva para desalojar de las cercanías del poblado de Cuito Cuanavale, situado en la provincia sureña de Cuando Cubango, a los fascistas de UNITA; no sólo no logran su cometido, sino que las tropas de UNITA apoyados decisivamente por el poderío aéreo y militar sudafricano pasaron a la contra-ofensiva amenazando con tomar el poblado; vale aclarar que los fantoches de UNITA eran pura carne de cañón, los que verdaderamente llevaban el peso de la ofensiva eran las fuerzas de defensa racistas de Pretoria (SDAF)

Otra vez, como en el ‘75, Fidel (y a pesar de la oposición de la ex URSS) generosamente envía un contingente de 40.000 combatientes de las FAR pero le agrega esta vez el decisivo envío de los MIG-21 y MIG-23, que aseguraron la supremacía aérea; de esta manera, las FAR cubanas sumadas a las FAPLA mas el aporte de 3.000 combatientes de las SWAPO namibias (el acrónimo en inglés de South-West African People's Organization) le propinaron una dura y decisiva derrota a las hasta entonces orgullosas fuerzas racistas, se consolidaron y avanzaron hacia la frontera de Angola con Namibia.

Esta maniobra creó un frente de más de 400 kilómetros, imposible de defender para las fuerzas de apartheid sin enfrentamientos con un costo demasiado alto en vidas y en material. Puso en crisis la política hipócrita del Presidente Reagan (que bajo cuerda y rompiendo el aparente embargo le envió hasta 6 armas nucleares a su amigo Botha) y forzó al gobierno racista de Pretoria a negociar el fin de su ocupación ilegal de Namibia. Derrotados estratégicamente, los militares del régimen de apartheid tenían que ceder su poder en el gobierno. Fue un momento clave hacia el fin de apartheid en África del Sur.

En las conversaciones de paz desarrolladas a posteriori en Nueva York con la presencia de Angola, Cuba, Sudáfrica y un mediador “imparcial” (EEUU), se estableció el retiro de las tropas racistas de Angola y la apertura del proceso electoral en Namibia, que llevó a la independencia de ese país; a su vez, fue el principio del fin del régimen del apartheid en Sudáfrica (que hasta ese momento había desinformado a su población blanca diciendo que estaban triunfando contra la “negrada”), que poco después caería, asumiendo el gobierno Nelson Mandela en las primeras elecciones libres.

En otro gesto de grandeza, el gobierno cubano siempre minimizó el papel jugado por sus fuerzas armadas en la mayor batalla del África subsahariana después de a Segunda Guerra Mundial, dejándole el protagonismo a las FAPLA y SWAPO. Nada mejor que escuchar al enemigo para saber la verdad (ver el segmento donde habla el Teniente Coronel Wynand Du Toit, de la Fuerza Aérea Sudafricana, minuto 3):



Una vez asumido como Presidente de la Sudáfrica libre, el primer viaje al exterior que realizó Nelson Mandela fue a Cuba, aprovechando los festejos por el 38º aniversario del asalto al cuarte Moncada, para expresar el agradecimiento del pueblo sudafricano con el gobierno y los combatientes internacionalistas cubanos; estas fueron parte de sus palabras:

“(…) Hoy esta es la Cuba revolucionaria, la Cuba internacionalista, el país que tanto ha hecho por los pueblos de África. Hace mucho tiempo que queríamos visitar su país y expresarles nuestros sentimientos acerca de la Revolución Cubana, y el papel desempeñado por Cuba en África, en el África austral y en el mundo. El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan. (…) ¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África! (…) La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes; Cuito Cuanavale marca un viraje en la lucha por librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid”.

(para leer el discurso completo de Nelson Mandela ir a este link)

 

Otras voces:

“Cuito Cuanavale fue el Waterloo de Sudáfrica”
Oliver Tambo, nº 2 del Congreso Nacional Africano.

“En Angola, soldados negros —cubanos y angolanos— derrotaron a las tropas blancas en combate.”
Rand Daily Mail, uno de los diarios mas importantes de la minoría blanca racista de entonces.

“Descubrir lo que piensan los cubanos es una forma de arte. Están preparados tanto para la guerra como para la paz... Hemos sido testigos de un gran refinamiento táctico y de una verdadera creatividad en la mesa de negociaciones”
Chester Crocker, Secretario Adjunto del Departamento de Estado para África.

“El último bastión del colonialismo en África había recibido un golpe demoledor (...) del cual nunca lograron recuperarse (...) las puertas de la libertad se abrieron, primero en Namibia, y después en Sudáfrica unos años más tarde. El componente decisivo de esta derrota fue el internacionalismo de Cuba y de su pueblo”.
Thenjiwe Mtintso, Embajadora de la Sudáfrica libre en Cuba

 

PD (1): Mientras los tan denostados cripto-comunistas-castristas hicieron más por liberar a los pueblos oprimidos de África que todas las almitas bienpensantes blancas de la “democrática” Europa, nuestro país, a través de la Unión Argentina de Rugby rompió el aislamiento internacional de régimen racista sudafricano enviando al seleccionado argentino “Los Pumas”, pero enmascarados bajo el nombre “Sudamérica XV”. Lo peor es que ni siquiera hicieron una autocrítica de eso, es mas, reivindican hasta hoy esa vergonzosa gira; seguir este vínculo para verlo.

PD (2): Hablando de la UAR: fue la única asociación deportiva de nuestro país que no suspendió sus actividades en la semana santa carapintada. Después se enojan cuando les dicen fachos.

El fútbol: Una visión alternativa

Si cualquier fundación intelectual derechista tuviera que dar con un esquema capaz de distraer al populacho de la injusticia política y compensarlo por una vida de durísimo trabajo, la solución siempre sería la misma: fútbol. Salvo el socialismo, no se ha imaginado manera más refinada de resolver los problemas del capitalismo. Y en la competencia entre socialismo y fútbol, el fútbol va varios años luz por delante.

Las sociedades modernas niegan a los hombres y a las mujeres la experiencia de la solidaridad, experiencia que el fútbol proporciona hasta el extremo del delirio colectivo. Muchos mecánicos y muchos dependientes de comercio se sienten excluidos de la alta cultura; pero una vez a la semana son testigos de representaciones artísticamente sublimes, ejecutadas por hombres para los que el calificativo de genios no resulta, a veces, hiperbólico. Como en una banda de jazz o en una compañía de teatro, el fútbol amalgama talento individual deslumbrante y abnegado trabajo colectivo, resolviendo así un problema sobre el que los sociólogos han venido devanándose los sesos desde tiempos inveterados. Cooperación y competición, astutamente equilibradas. La lealtad ciega y la rivalidad a muerte gratifican algunos de nuestros más potentes instintos evolutivos. El juego, además, mezcla encanto con ordinariez en sutiles proporciones: los jugadores son de factura heroica, pero una de las razones por las que los reverenciamos es por su carácter de alter ego; fácilmente podrían ser cualquiera de nosotros. Sólo Dios es capaz de combinar de esta guisa intimidad y otredad.

El deporte es un espectáculo, pero, a diferencia del ofrecido por las paradas militares, un espectáculo que invita a la intensa participación de sus espectadores. Hombres y mujeres, cuyo trabajo es cualquier cosa menos intelectualmente exigente, pueden exhibir una asombrosa erudición a la hora de recordar la historia del juego o de describir analíticamente las destrezas de los jugadores. Doctas disputas, dignas de los foros de los antiguos griegos, afloran rebosantes en bares y mercados. Como en el teatro de Bertolt Brecht, el juego convierte en expertos a las gentes del común.

El vívido sentido de la tradición contrasta con la amnesia histórica de la cultura postmoderna, para la que cualquier cosa ocurrida hace 10 minutos tiene que ir a parar al basurero de las antigüedades. Hay incluso un punto de inflexión de género, porque los jugadores combinan la fuerza del púgil con la gracilidad de la bailarina. El fútbol ofrece a sus seguidores belleza, drama, conflicto, liturgia, carnaval y la impar marca de la tragedia, por no hablar de la oportunidad de viajar a África y volver sin abandonar la borrachera. Como alguna que otra fe religiosa, el juego determina qué tienes que vestir, con quién tienes que asociarte, qué himnos has de cantar y qué relicario de verdades transcendentes has de adorar. Junto con la televisión, es la suprema solución al inveterado dilema de nuestros amos políticos: ¿qué hay que hacer con ellos, cuando no están trabajando?

Durante siglos y en toda Europa, el carnaval popular, al tiempo que proporcionaba a las gentes del común una válvula de escape para sus sentimientos subversivos –profanando imágenes religiosas y haciendo ludibrio de sus señores y amos—, constituía un acontecimiento genuinamente anárquico, un anticipo de la sociedad sin clases. Con el fútbol, en cambio, puede haber estallidos de populismo airado y rebelarse los aficionados contra los peces gordos empresariales que sacan pecho en sus clubs, pero en nuestros días el grueso del fútbol es el opio del pueblo, si no su crack cocaínico.

Terry Eagleton

(La nota completa de la revista Sin Permiso y publicada en el diario inglés The Guardian puede leerse aquí)

PD: El autor de este blog es un amante del fútbol

Imágen: Hinchada del Livorno de Italia, la ciudad donde fue fundado el Partido Comunista Italiano

 

Elecciones Primarias: Una pequeña guía

Por primera vez, el próximo 14 de Agosto se realizarán elecciones primarias para seleccionar los candidatos, partidos y alianzas que competirán el 23 de Octubre para los cargos de Presidente de la Nación, legisladores nacionales y provinciales, gobernador, intendente y autoridades locales. La elección es obligatoria, abierta y simultánea. Además, las mesas de votación serán mixtas. A continuación, una guía con las preguntas mas frecuentes:

 

1- ¿Qué son las Elecciones Primarias?

Son un método de preselección de candidatos y de habilitación legal de partidos y alianzas. Se presentan todos los candidatos. Si un partido tiene más de un candidato, el que salga primero será el que pueda participar de las elecciones generales de Octubre. Si un partido tiene una lista única, también debe presentarse. En ambos casos, deberán obtener el equivalente al 1,5% de los votos válidos en el distrito para la categoría del cargo en la que pretendan competir en los comicios nacionales.
La implementación de las primarias constituye una modificación fundamental en el modo en el que se seleccionan las candidaturas para los cargos públicos electivos ya que todos los ciudadanos con derecho a voto participan de la elección de candidatos, sean o no afiliados a un partido político.

2- ¿Qué se vota?

Se votarán listas de precandidatos para los siguientes cargos:

  • Cargos locales: intendente, concejales y consejeros escolares.
  • Cargos provinciales: gobernador y diputados provinciales.
  • Cargos nacionales: presidente, diputados y senadores.

3- Las agrupaciones políticas que postulen una lista única, ¿También deben presentarse en las elecciones primarias?

Sí. Las elecciones primarias son obligatorias para todas las agrupaciones políticas que pretendan competir en las elecciones nacionales, aún para aquellos que postulen una lista única de precandidatos.

4- ¿Con qué documento se vota?

Documento Nacional de Identidad (DNI, la anterior libreta tapa verde o la flamante de tapa celeste), Libreta Cívica (LC) o Libreta de Enrolamiento (LE). El nuevo DNI en formato tarjeta NO es documento habilitante para votar.

5- ¿Cómo identificar la boleta de su preferencia?

En el cuarto de votación encontraremos boletas de distintos colores; cada una de ellas corresponderá a un partido o alianza diferente. Además, las boletas tendrán las fotografías de los precandidatos para que cada elector pueda identificar mejor la boleta de su preferencia. En caso de que una agrupación política presente varias listas de precandidatos, las boletas serán del mismo color y denominación pero se podrán distinguir por la letra que sigue al número de la lista y por los nombres y fotografías de los precandidatos. Las boletas tendrán distintos cuerpos de acuerdo a las categorías electivas para las cuales el partido o alianza presente precandidaturas.

6- ¿Tengo que elegir obligatoriamente la misma boleta para todas las categorías de cargos?

No. Cada elector podrá optar entre distintas listas de diferentes partidos o alianzas o de una misma agrupación política, pero deberá emitir un sólo voto por cada categoría de cargos a elegir: presidente y vicepresidente, senadores y diputados nacionales, gobernador y diputados provinciales, intendente y concejales de cada municipio. Es decir, cada ciudadano puede elegir una boleta completa o cortar boleta por categoría de cargos. Lo que no puede hacer es elegir más de una opción para una misma categoría -por ejemplo, dos boletas distintas para el cargo de intendente- pues su voto será anulado para esa categoría, siendo válido el resto del voto si es que que no repite la misma anomalía.

 

Y como el autor de este blog no es neutral, esta es la lista que votará el 14 (a pesar de ciertos batracios incluidos, más precisamente en la sección “diputados nacionales”):

Boleta_primarias_EDE_PBA

La izquierda vulgar se define a si misma

Mientras que por estas pampas cierto sector de la nueva izquierda estudiantil de la CABA -el cuasi fenecido Proyecto Sur y ex aliados, que hoy están con el Comandante Binner, mañana con quién les asegure la beca parlamentaria- ensalza a Rafael Correa, Hugo Chávez y Fidel como auténticos lideres revolucionarios en contraposición a este gobierno entreguista –y lo son (Fidel), están camino de serlo (Chávez) o van hacia una democracia avanzada (Correa), sólo que los muchachos construyen un relato angelical y perfecto de lo que pasa en esas naciones hermanas nada más que para “correr” y desinformar-, allá en la galaxia de la izquierda kafkiana se dicen otras cosas:

“(hay construir una clara alternativa contra los nuevos gobiernos latinoamericanos) que tienen un discurso con frases robadas a la izquierda, que hablan de socialismo, de revolución, que reivindican al Che, pero que reprimen a los trabajadores, como Chávez acaba de hacer en Venezuela y en cuyos países la situación de los trabajadores es cada día peor”.
Daniel Campos, líder de Izquierda De Los Trabajadores - Argentina

“Cada vez más los trabajadores, campesinos y estudiantes van entendiendo, con fuertes golpes, que Alianza País no es su gobierno. (…) Para ello es fundamental plantear planes de lucha unitarios de todas las organizaciones sindicales y organizaciones de base, exigiendo a la burocracia sindical y a los partidos de izquierda tradicionales que rompan sus pactos con el gobierno. También es necesario coordinar las luchas con los campesinos y estudiantes. Debemos parar el diálogo improductivo y conciliador. En esta lucha los trabajadores tienen que recuperar la independencia de clase para poder enfrentar al gobierno de Correa y derrotar los planes patronales”.
Movimiento Al SocialismoEcuador

Convocamos a un Levantamiento Plurinacional en el Ecuador, en articulación con los distintos sectores sociales, precedido de acciones y movilizaciones concretas, en contra de las políticas neoliberales y extractivistas aplicadas por el Gobierno de Rafael Correa”.
Gobierno de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador Conaie- Ecuarunari- Confeniae- ConaiceEcuador

Hay una división de aguas en la izquierda latinoamericana (hay que) explicar pacientemente a las masas latinoamericanas que Chávez no tiene nada que ver con el socialismo”.
Liga Internacional de los Trabajadores (LIT) / Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU)Brasil

“Esta nueva dirección contrarrevolucionaria, apañada y financiada por Fidel Castro y los partidos Socialdemócratas Europeos, está encabezada por Hugo Chávez, ante el cual se arrodillaron muchos de los que hasta hace poco se declaraban socialistas consecuentes".
Juan Carlos Beica, Convergencia SocialistaArgentina

“(Acerca de la Revolución Bolivariana) No confiamos en una revolución desde arriba, con rangos militares, que ordena a sus seguidores en “batallones” partidarios, que sueña con la utopía de una integración de los capitales multinacionales y venezolanos para industrializar al país y promover la justicia social”.
Rodolfo Baltierra, Izquierda Punto InfoArgentina

“La abrumadora maquinaria de propaganda y publicidad del gobierno se encarga de vender como “revolucionarias” y hasta “socialistas” sus políticas, afirmando en ese sentido que su gestión de la crisis económica es “obrerista” y “en defensa de los más pobres”. Sin embargo, un breve examen de la realidad permite ver la completa falsedad de estas afirmaciones”.
Liga de los Trabajadores por el SocialismoVenezuela

“Respecto a la soberanía los temas fundamentales son: la política sobre los recursos naturales como el petróleo, la minería y la telefonía móvil y el pago de la deuda externa. En estos aspectos no existe un cambio sino una continuidad que se expresa en hechos como los siguientes: se sigue pagando puntualmente la deuda externa”.
Movimiento al SocialismoEcuador

(acerca de Hugo Chávez) “El líder “bolivariano” ha demostrado con creces ser un dirigente burgués de un sector de los capitalistas venezolanos que se enriquecen de las rentas del petróleo y de todo tipo de negociados con el Estado. No es un líder socialista. Es el líder de la llamada “boliburguesía”. Por su carácter burgués nunca podrá ser un antiimperialista consecuente y, a pesar de su retórica y de ciertos roces con el imperialismo, seguirá manteniendo a Venezuela en la condición de país semicolonial”.
Partido de los Trabajadores - Paraguay

“El discurso del “golpe de estado” generó una falsa polarización a nivel nacional, pero sobre todo a nivel internacional (…) Es así como el aparato gobiernista busca movilizar a las masas en respaldo a Correa para justificar y hacer aceptable para ellas el carácter bonapartista y totalitario del gobierno en la aprobación de las leyes. Gran parte de la izquierda mundial se ha sumado al apoyo al gobierno dejándose llevar por el discurso del presidente y sus acólitos”.
MAS - Sección ecuatoriana de la Liga Internacional de los Trabajadores - Ecuador

 

Imagen: Público.es

¿Dejar atrás los ‘90?

Un tema recurrente en la blogósfera nac & pop –especialmente entre los blogueros mas jóvenes- es el tema de dejar atrás ciertas etapas de la historia nacional, que serían algo así como anclas que nos impedirían pensar el futuro. Yo me atendría para responder a esto al clásico de “los pueblos que no recuerdan los errores del pasado están condenados a repetirlos”, pero vamos a intentar hacer un poco mas profundo el razonamiento.

Es casi una obviedad que las sociedades, cualquiera esta sea, deben en algún momento saldar las cuentas con su pasado, como le pasaría a cualquier ser humano con algún problema que lo haya afectado en su infancia para poder seguir viviendo, pero eso no depende de decir “olvido todo y ya”, sino a ir a las causas del problema, llegar con el cuchillo al fondo en el diagnóstico (y por ende al dolor) y desde ahí, desde la compresión cabal y la tranquilidad de espíritu, operar sobre la realidad –que es subjetiva- para eliminar o al menos reparar en gran parte el daño causado. Y justamente, en el caso particular de nuestro país, los fantasmas del pasado se siguen discutiendo con el mismo ardor de época porque este proceso ni de lejos ha alcanzado el estadío citado anteriormente.

Quizás lo mas notorio para ejemplificar esta situación seria el tema de los juicios a los responsables de la masacre procesista; lo intentos por superar el pasado de horror –que arrancó con las instrucciones a los fiscales, siguió con la obediencia debida y el punto final y terminó a posteriori con el indulto menemista- no cuajó en la médula del problema, porque ni hubo arrepentimiento de los asesinos y, fundamentalmente, porque esta sociedad no podía caminar sobre miles de cadáveres insepultos. Se pedía con estas medidas algo imposible: Aceptar que alguien que respiró, militó, amó y fue amado quedara reducido y aceptado como un “desaparecido, alguien que no esta, que no tiene entidad”, repitiendo las cínicas palabras del carnicero Videla. El fallo de un juez sumado a la voluntad de un gobierno por poner este tema como un ítem superlativo en su agenda bastó para que el muro de silencio fuese derrumbado; y hoy este tema, que hace rato debería haber terminado si los gobiernos precedentes de los Kirchner/Fernández hubiesen tenido la valentía de hacerlo, sigue presente y vivo cual herida reciente.

Y metiéndonos ya en el título de post, la década de los ‘90 no puede ser dejada atrás justamente porque sus causas y efectos siguen vivos, tan vivos que la oposición de derecha –que incluye a prominentes figuras del peronismo- propone una vuelta insensata a las mismas políticas que provocaron un auténtico genocidio económico-social. Y si bien este gobierno ha hecho buenos y efectivos esfuerzo en paliar la herida, no alcanza. Resumamos un poco el “modelo”: Tipo de cambio alto para favorecer las exportaciones de productos primarios + retenciones a los mismos para acumular reservas + recreación –en parte-del mercado interno. Ahora bien, ¿Este es el modelo a futuro? ¿Seguir percibiendo retenciones de la soja, cuya frontera verde amenaza a todas las otras producciones del campo por su altos valores y rindes? ¿Quién mide las consecuencias de los desplazamientos de grupos poblacionales enteros de las provincias por la tecnificación del campo y el abandono de la agricultura familiar, que ante la falta de trabajo en sus lugares de origen, terminarán, mas tarde o mas temprano en alguna villa miseria del conurbano?. Y podríamos seguir con los mega emprendimientos mineros, que dan trabajo a unos pocos y altísimas tasas de ganancia a las empresas de capital extranjero que los explotan, por no decir el legado de contaminación y degradación que dejarán el día que se vayan, que hará la vida imposible en esos lugares. Es decir, si bien de otro rubro, tenemos unas cuantas Botnias en nuestro país.

Mas allá de la buena voluntad que le reconozco, este gobierno tiene su límite justamente en la falta de una decidida política industrial, que es en definitiva la generadora de empleo genuino. Bien la AUH, bastante menos bien el plan Argentina Trabaja, pero a no confundirse: Ambos son buenos calmantes, pero no atacan el problema de fondo. Aún hoy demasiadas persianas de fábricas -que tendrían la posibilidad al menos de abastecer al mercado interno- continúan cerradas. A pesar de los dichos de buena voluntad de una Mercedes Marcó del Pont -por poner un ejemplo- y su promesa de poner a los organismo estatales de crédito al servicio de la industria y la producción, en la práctica las decisiones siguen demoradas, pero lo que es peor a mi juicio es que desde el Gobierno no se sabe bien hacia donde orientar los esfuerzos productivos.

Que, cuándo, dónde, cómo y con qué debería producir nuestro país es una asignatura más que pendiente. Es evidente que destinar un crédito para levantar una empresa que produzca encendedores descartables de cigarrillos sería una perdida de dinero y esfuerzo, porque en ese nicho no se puede competir ni interna ni externamente con los chinos, que pueden mejorar con su políticas de bajísimo salarios y pro-dumping cualquier precio, pero no es así en el resto de las actividades. Hasta donde yo se, un sector vital como es el de la máquina-herramienta no ha merecido la mas mínima atención por parte de las autoridades nacionales, y es un sector vital, donde se aúnan puestos de trabajo y desarrollo de tecnología propia sin que la ganancia producida sea derivada a la casa matriz de alguna multinacional.

Cada remisería es un cachetazo a nuestras conciencias; fue y es un negocio derivado de las políticas noventistas. Tipos de 45/55 años que en la mayoría de los casos han tenido un pasado como empleados del circuito formal, hoy malviven trabajando 12 horas diarias de lunes a lunes por no más de $90 por día, sin posibilidades de enfermarse ni de jubilarse: O pagan su aporte como monotributistas o comen… y no es difícil imaginar cual es la elección. Y hay cientos de estos supuestos empleos que las estadísticas no registran en su calidad espúrea: Estoy cansado de ver a chicas muy jóvenes llevando bandejas de deliverys –otro “business” del menemato- que a veces parece que pesaran mas que sus cuerpos, 10 horas al día, llueva o truene, obviamente en negro, sin posibilidades de acceder a una educación superior porque hay que parar la olla en casa y los horarios no dan.

Mientras todo esto siga ahí, vivo, presente y sin políticas que vayan mas allá de recetar aspirinas, hablar de los ‘90 no solo es necesario, es ineludible.

 

Nota: La foto que ilustra el post es de la planta industrial semi-abandonada de la curtiembre C.I.D.E.C. en Villa Tesei, -ex-partido de Morón, actual Hurlingham-, que llegó a ser la segunda mas importante del país detrás de SADESA, con exportaciones a mas de 40 países. Allí tuve mi primer laburo a los 17 años, circa 1981).

Origen de la imagen: Mi-Web.org

 

Un muro lleno de silencios

Será la cercanías de las elecciones, será la percepción de un clima adverso, será que la realidad se pone esquiva como tantas otras veces, pero se nota en este pequeño mundillo de los blogs y Twitter una actitud cada vez mas cerrada, incomprensiblemente cerrada entre gente que supuestamente debería pertenecer a un mismo espacio, pero sin necesidad de compartir la misma cama; por lo menos, para quién esto escribe, no es necesario hoy.

Leo y releo a ese extraordinario dirigente gremial y revolucionario que fue el Gringo Tosco: “unidad en la acción”, y su gremio Luz y Fuerza era un ejemplo de eso, donde convivían marxistas de todos los pelajes, peronistas, erpianos, algunos otros solamente “tosquistas”; leo la consigna de la CGT de los Argentinos, dicha por el peronista Raimundo Ongaro: “Unirse desde abajo, organizarse combatiendo”. Nos cuenta Horacio Verbitsky en su libro “Hemisferio Derecho”, acerca de esta experiencia y del semanario que creó Rodolfo Wash y dónde él tenía a cargo la columna de la semana política:

“En la CGT de los Argentinos confluyeron experiencias históricas, clases sociales, ideologías y tradiciones culturales distintas (…). Fue el primer lugar en el que pudieron coexistir sin subordinaciones jerárquicas católicos y marxistas, obreros y estudiantes, peronistas y radicales. Discutían hasta caerse de cansancio, porque además cada uno militaba en un sindicato, un partido o un grupúsculo, una proto orga, un barrio o una agrupación, pero se respetaban porque tenían una tarea compartida

(las negritas son mías, NdA)

Y uno (iluso) cree que eso no perdió valor, al contrario, que por ahí pasa la cosa en la reconstrucción del campo popular en esta circunstancia de la historia, que ya llegará el momento de confluir orgánicamente en un nuevo partido de masas que sintetice lo mejor de cada experiencia. Pero no, leyendo lo que leo, la consigna del momento es estar adentro (del FPV) tragando cualquier batracio o terribles incongruencias porque “no hay que dividir frente al enemigo” y el que critica fraternalmente o no forma parte del mismo se lo trata de “funcional a la derecha”.

“Ladri-progresista”, “no meten los pies en el barro”, “currador de bancas ajenas”, “revolucionario de café”, “trosco trasnochado”, “izquierda de zapatitos blancos”…podría llenar una carilla entera con la creatividad de los muchachos a la hora de descalificar a los compañeros de ruta. Y no importa que hayas estado en la Plaza defendiendo la 125, un error gravísimo del gobierno pero que bancaste sabiendo quienes estaban enfrente, no importa que des la batalla de las ideas defendiendo las cosas buenas de esta administración, que te hayas peleado con medio mundo en agrias discusiones, que te tomes el laburo de contestar uno por uno y con largas explicaciones esos mails abominablemente racistas y facciosos que te mandan en cadena, que algunos amigos que aun te tienen aprecio te miren extrañados y te digan: “Che, ¿pero vos no sos marxista? ¿Qué haces defendiendo a este gobierno plagado de Reutemanns, Sciolis y Urtubeys?

Y uno esta ahí, en el medio, tratando de hacer la síntesis entre sus convicciones, que dentro del sistema capitalista no hay solución posible para la clase trabajadora (y aquí se incluye a los que quisieran ser trabajadores y no pueden, como los compañeros de los movimientos sociales) y entendiendo a su vez que esta etapa es de lucha y acumulación de fuerzas, por el ensanchamiento de las libertades democráticas y por la inclusión social, cuidándote muy bien de no transformarte en una patrulla perdida que plantee cosas descolgadas del nivel de conciencia de las masas, sin por eso hacer seguidismo pavote, aquello de el pueblo nunca se equivoca.

Pero parece todo inútil, que ese espacio no puede existir; es extraño que se ataque con munición pesada a los que a veces disentimos y se trate con mano de seda o se ignore piadosamente al enemigo propio. ¿Quién le hace mas daño al gobierno? ¿Carta Abierta, un grupo de intelectuales que pudiendo muy bien callarse la boca y ser invitados a cuánto vernissage se haga de gente como uno salió de la torre de marfil para dar testimonio de su época que hicieron una crítica quizás en forma y lugar inadecuados pero que bancó la 125 y las medidas más significativas de la actual administración? ¿o el facho del “Momo” Venegas, secretario general de UATRE -y aunque les duela, con tantas credenciales peronistas como el más ferviente kirchnerista- que se puso del lado de los patrones durante el intento de golpe de estado de las patronales agrarias- y que ahora es el hombre en las sombras de Del Sel, Duhalde y toda esa runfla de mafiosos? ¿Carlos Heller o Ricardo Jaime, el pésimo e invisible ex Secretario de Transporte? ¿Sabbatella o De La Sota? ¿Marcelo Saín o Casal?.

Leo en uno de los blogs de mi blogroll un post durísimo contra una (improbable) próxima movilización de la CTA, pero no puedo leer una sola línea acerca de los Cavallieris o Rodríguez que pululan en la CGT; es mas, hasta se llega a plantear que la CTA y movilizarse para alertar que cualquier ajuste que haya que hacer no lo paguen los trabajadores es ¡haberse pasado al bando enemigo! ¿Cómo se puede decir esta enormidad tan impunemente? ¿Cómo se puede tratar de “electoralera” esta consigna cuándo no hay nada mas real y justo que los empresarios que en estos 5 años de crecimiento continuo se llenaron los bolsillos ahora les toque poner algo?. Que manera de desconocer groseramente a aquellos que en la tiniebla menemista hicieron la gloriosa marcha blanca, mientras ciertos gordos asistían impávidos a la destrucción de sus propias organizaciones, cuando no directamente canjeaban desocupación por negocios personales, como el asesino Pedraza. El gobierno anterior ha tenido uno sus aliados mas firmes en la CTA, sin embargo, Néstor Kirchner ni se dignó en hacer un acto de justicia reconociéndoles la personería gremial y, por lo que se puede observar hasta ahora, Cristina Fernández sigue el mismo camino. No solamente fue injusto sino hasta un grueso error político, permitiendo que salga a escena la izquierda vulgar dentro de la Central, encarnada en De Gennaro y el inefable Pablo Micheli. Me pregunto y les pregunto: ¿Esta es la forma de obtener aliados? (Subordinación y valor, nenito, algún día llegara, eso si, no te movilices, te ninguneo permanentemente pero chito, no le hagas el juego a la reacción)

Curiosamente, el verticalismo que se reclama a los demás no es practicado cuando les toca estar en otro ámbito: En un comentario de ese mismo post, alguien escribe este tipo de cosas: “Che... yo estoy en la CTA... me siento para la mierda. Con mi sector, vamos a ir a la primera parte, a putear a Macri a la Jefatura de gobierno. Y volvemos pa’ las casas cuando la marcha dé la vuelta pal congreso”. ¿Cómo? ¿Y la organicidad que se les reclama a los demás? ¿Cuándo vos criticas esta bien y cuando otros critican esta mal? Ya que decís que hay que dar la discusión ADENTRO y bancarte la resolución de la mayoría (por mas que el sándwich venga con un Barrionuevo adentro), ¿Por qué no das la discusión dentro de tu organización sindical y si perdes lo aceptas para “no dividir”?

Y uno calla, en nombre de su propia consigna “unidad en la acción” y entiende que hay contradicciones secundarias, que la principal es parar el avance a veces incontenible de la derecha que pareciera haber ganado las mentes de esta Argentina amnésica, que esto se puede hacer desde diversos ángulos, que no necesariamente tenemos que estar hoy en el mismo espacio político. Pero no, ahí te piden que te desnudes a ver si te descubren algún pelillo gorila, si te bañaste, si te pusiste desodorante, te hacen pelar la escritura de la lealtad, mientras por la otra puerta pasan todo tipo de tránsfugas con la única condición de declamarse “peronistas”. Y pasa por ejemplo el Duhalde conspirador, el que transformó junto a Menem al Gran Buenos Aires en un gigantesco Soweto y encima después se lo felicita por las “manzaneras”, que es como felicitar al piromaníaco por haber creado el cuerpo de bomberos; y en otros lados van mas lejos aún, se lo considera un estratega de fuste que es elogiado hasta por Lula y Chávez, al que la Presidenta Cristina Fernández deberían prestar atención. Y al que escribe estos delirios se lo llama “Maestro de Doctrina” en otros blogs.

Lamentablemente, creo que por ahí no va la cosa; y que se entienda bien, lo digo desde el dolor. Por eso es que ya no comento mas en ningún blog (ya se, no le importa a nadie) de los que considero mis compañeros de ruta; en el mejor de los casos, a pesar de opinar fraternalmente y con respeto, solo se obtiene el silencio. Igual, seguiré bancando las cosas positivas de este gobierno, al que critico por lo que no hace, no por lo contrario como hace la oposición gorila.

Que meterse en el barro de la política no es lo mismo que enterrarse en la mierda.

 

Imagen: Vivencias de lo agridulce

The anti-moralist manifesto

El contubernio oligárquico ha encontrado su tema: la moral. No hay político «democrático» que no presente al gobierno como a una banda de facinerosos que logró mantenerse en el poder, gracias a la ignorancia de los más y al silencio impuesto sobre las minorías «ilustradas». ¿Cómo la oligarquía, la venal y corrupta oligarquía, se erige en custodio de la austeridad republicana y en censora atrabiliaria de sus enemigos, los gobiernos populares? Porque necesita aliados, un mínimo de pueblo, en suma, para poder triunfar. Va a buscarlos a la clase media, cuya debilidad y confusión explota, ocultando sus propios fines tras el canto de sirena de dos otras consignas eficaces.

La «moral» es una de ellas; vale decir, la lucha contra la «corrupción» del gobierno y sindicatos. Que se trata de un pretexto destinado a legitimar el alzamiento contra un gobierno de mayoría popular, lo dice quien lo esgrime: El grupo social más comprometido por sus fraudes, peculados y entregas. No obstante, el recurso obtiene resultados inmediatos e inflama el corazón de ciertos sectores de la pequeño-burguesía: Tienen éstos su lista de agravios contra el movimiento de las masas, justos algunos, hijos de la miopía o el resentimiento los más. La propaganda oligárquica moviliza este sector social a modo de fuerza de choque, tras banderas especiosas como «moralizar», «restaurar las libertades», etc.

Decía León Trotsky que cuando un pequeño-burgués habla de moral hay que echar mano al bolsillo, porque la cartera está en peligro. Pero el pequeño-burgués opera aquí -aunque no lo sepa- por cuenta ajena. La oligarquía aparenta un código estricto para juzgar a sus adversarios» llámense éstos Yrigoyen o Perón, Chávez o Correa. Pero, ¿Qué hay de ella?. La nobleza antigua simbolizaba en escudos el origen de sus linajes. De aplicarse el método a nuestra aristocracia terrateniente, junto a la vaca consabida, habría que poner una ganzúa. La historia de las tierras públicas, base de la fortuna y el poder oligárquicos, no es sólo «una historia de robos» sino de escándalos administrativos y complicidades gubernamentales. Bajo Rivadavia y Rosas, bajo Mitre y los gobiernos que lo sucedieron, los allegados al poder se abalanzaron sobre las tierras fiscales –las mejores y más extensas-, sin pagar un centavo o abonando precios irrisorios.

No hace mucho, un enemigo del peronismo / kirchnerismo ha tenido la franqueza de afirmar que Néstor Kirchner «nacionalizó el robo». Esta fórmula, que no aspira a ser cortés, encierra un panegírico. El sistema que caducó con la Alianza tenía sumido a nuestro pueblo al peor vasallaje de su historia; como resultado de improductivas servidumbres extranjeras, el país pagaba anualmente una suma que excedía en muchos millones el valor de nuestra producción. El peronismo -cuya política limitada y vacilante frente al capital extranjero es harina de otro costal- redujo ese drenaje agotador; aún admitiendo que los millones rescatados los hubiese acaparado en su totalidad (!) una burocracia ladrona, esa burocracia puso fábricas argentinas, dio trabajo a obreros argentinos, consumió productos argentinos, reactivó el proceso económico.

La oligarquía utiliza el peculado que acompaña a una política intrínsecamente justa, para filtrar sus propios objetivos, que ni son los del pueblo, ni están libres de pesada responsabilidad histórica. De este modo, conceptos claros se tergiversan, y no sorprenda que, confundidos los términos, como remedio de males nos propongan aceptar otros peores. ¿A qué obedece la moderna corrupción burocrática ? ¿Al fraude de los hombres o a la naturaleza de las instituciones? Sin responder con verdad a esta pregunta, mal puede aspirarse a una limpieza a fondo de tantos aprovechados y vividores como hoy pululan en la administración y en los gobiernos.

Quien se tome el trabajo de estudiar los vínculos entre los trusts y el poder político en los países imperialistas, encontrará que en ellos el Estado es sucursal de un puñado de monopolios. Jefes de estas gigantescas empresas ocupan puestos claves en la administración y el gobierno. Inversamente, los hombres públicos que «han cumplido» obtienen, al retirarse, alguna gerencia que les asegura la vejez. Para decirlo en pocas palabras, las burguesías yanqui-europeas, maduras y rapaces, gravitan decisivamente sobre sus Estados, y convierten la política en cárcel de obreros y flagelo de colonias. La burguesía, en aquellos países, crea el Estado, organizándolo a su imagen y semejanza.

A su vez, las naciones oprimidas, para romper o aligerar el yugo que las asfixia, necesitan concentrar al máximo sus energías políticas, económicas y culturales. Carecen de clases nacionales diferenciadas y maduras, y la presión imperialista obra como poderoso disociador. Esto es particularmente cierto en lo que se refiere a las burguesías nativas; en nuestros países existe una política nacional -reacción ante el insoportable vasallaje- antes de que aparezca una burguesía nacional madura. Pero mientras esa política no cuestione la estructura capitalista que, aunque atrasada, predomina en las semicolonias, tendrá un inevitable contenido burgués. De ahí que el Estado nacional, falto de una burguesía sobre la cual sustentarse, se vea en la necesidad de crearla por el doble método del proteccionismo y el aburguesamiento de la burocracia.

Este proceso, en cuanto tiene de corrupción, no es específico. La corrupción es el rasgo típico de todo Estado Burgués, por cuanto la sociedad capitalista, basada en la competencia, impele al enriquecimiento privado, no a la solidaridad social; lo que varía es la forma. En Estados Unidos la corrupción se manifiesta como influjo decisivo de los trusts sobre el gobierno, mediante sobornos, infiltración de adictos y «acomodo» de funcionarios en la industria privada. En las semicolonias el proceso es inverso: el Estado, buscando un apoyo burgués que no existe o es insuficiente, coloca a sus elementos en la jerarquía de la nueva clase de patrones industriales.

Por censurable que resulte el «sistema», el capitalismo burocrático es inherente a toda revolución burguesa en un país atrasado. Lejos de atenerse a una pasividad descriptiva, corresponde luchar por formas superiores, proletarias, de organización social. En último análisis, la verdadera lucha contra la corrupción pública, se liga a la conquista de un exhaustivo control popular sobre el Estado, la economía y la cultura. Pero cuando los agentes del gran capital vienen a moralizar contra la administración nacional como pretexto para empujarnos nuevamente a la dictadura del dólar o el euro, hay que responderles: «Señores, el pueblo mismo se encargará de barrer con las deformaciones burocráticas; de cruzar los límites burgueses de la revolución nacional. Pero mientras se elabora una conciencia colectiva a ese respecto (y por que así ocurra somos nosotros los que luchamos, no ustedes), preferimos que nos piquen las pulgas antes de que nos devoren los tigres disimulados de corderos».

La estrechez «moralista» conduce a descargar sobre determinados hombres las responsabilidades de un sistema, con lo cual una saludable dosis de inconformismo -que debió aplicarse a superar por adentro el proceso popular empujándolo más allá de su etapa burguesa-, pasa a gravitar en el bando opuesto, maniobrada por una oligarquía que no busca liquidar la propiedad burguesa sino afianzarla en sus formas más reaccionarias y parásitas: el capital imperialista y el latifundio. Este es el más grave cargo que merecen los apóstoles del moralismo, los Carrió y compañía que nos prometen un gobierno burgués limpio de polvo y paja. ¡Ridícula utopía de ingenuos o de pillos!.

La predisposición de la pequeña burguesía a absorber la propaganda moralista surge de sus propias condiciones de existencia. Tratase, por lo general, de una clase desligada del esqueleto de toda sociedad: la producción. Al revés de lo que ocurre con los burgueses industriales y el proletariado, su actividad se despliega en el terreno de la superestructura. Sin experiencia concreta de las causas y condicionantes reales, tiende a suplantar la consideración objetiva de los fenómenos por «sistemas» ideales. A la sociología antepone la especulación ética. Hemos visto, por ejemplo, que la corrupción burocrática es inherente al Estado burgués. El teórico de la clase media ignora este hecho, y la interpreta como una enfermedad moral, como una libre elección entre alternativas posibles, en el sentido de la más perniciosa.

Esta tendencia al subjetivismo idealista es reforzada por la atomización de las clases medias, las cuales, en contraste con el proletariado, carecen de la estructura y organización colectivas que dan la gran industria y los sindicatos. La clase obrera busca en la lucha gremial, en la elevación de la clase en su conjunto, satisfacción a los problemas individuales de sus componentes. Su realismo es esencialmente colectivista. El pequeño burgués finca su elevación en la competencia, es decir, en su actividad individual. Al voluntarismo práctico de la clase corresponde el voluntarismo ético de sus teóricos. Ambas tendencias, la subjetiva y la voluntarista, se conjugan para provocar una visión ética de los fenómenos sociales, envolviendo con la nube del moralismo las fuerzas que condicionan el hacer individual de los hombres, los partidos y los gobiernos.

Por otra parte, un sector importante de la clase media vivió durante décadas como parásito del sistema oligárquico. Cuando el país era una estancia y Buenos Aires su desagüe hacia Europa, algo de la renta nacional derivaba hacia esa clase media de empleados públicos y de empresas imperialistas, pequeños comerciantes y horteras, rentistas, tenedores de cédulas, jubilados del gobierno y de servicios públicos, que constituían el sistema conjuntivo del aparato oligárquico, y que, junto a los profesionales de todo tipo y pelambre, eran la aristocracia barrial de la ciudad-puerto.

Lectora de «Clarín» y «La Nación», admiradora de oídas de cuanto figurón oligárquico circule, inmersa en el «somos un país agrícola-ganadero» y electora a ratos de diputados «socialistas», esta clase media entra en el nuevo período sin comprender nada, y observa que sus «privilegios de pobras», su estabilidad relativa en un país que a diez cuadras del centro erigía las latas de Villa Desocupación, se eclipsa ante una clase obrera industrial poderosa en política y sindicalmente organizada, que goza de buenos salarios hasta el punto de eliminar los antiguos desniveles. Celosa de su «categoría», no admite un cuello duro ni un juego de comedor por debajo de sus pies; y lo que más la indigna es ver a un «cabecita» ganando lo que ella, vistiendo dignamente, comiendo todos los días. Si en la nueva burguesía ve una cáfila de aventureros enriquecidos, en el proletariado encuentra a los cómplices políticos del «saqueo». Este moralismo expresa en fórmulas «elevadas» la sorda indignación por «tener que cuidarse de las sirvientas».

El tema del moralismo en la política argentina es parte de la táctica oligárquica de dividir el frente del pueblo, aislando a sus sectores más revolucionarios y consecuentes -el proletariado y las masas pobres del interior- de la pequeña burguesía urbana y rural. Esta táctica utiliza las inconsecuencias de una jefatura política transitoria, para descalificar en su conjunto al movimiento de las masas, y manchar sus banderas de lucha. Al mismo tiempo, presenta al conglomerado opositor como ejemplo de pulcritud moral, espíritu democrático y eficiencia económico-administrativa.

Ya hemos visto cómo la clase media es arrastrada a pactar con la aristocracia y sus personeros, a través de fáciles demagogos como la jefa de la Coalición Cívica y el Hijo Pródigo. No obstante, la contradicción entre la pequeña burguesía y el proletariado, por momentos tan áspera, no es esencial sino el resultado de contingencias históricas. El yugo oligárquico exprime al país en su conjunto, y no es la clase media, por cierto, la que saldrá mejor parada de esta tentativa de imponer a los argentinos una nueva década infame. Más que las palabras, confiamos en la experiencia colectiva; más que en nuestros discursos sobre la moral hipócrita y la mentida «democracia» de estos dignos descendientes de la emigración unitaria, serán –si es que triunfan- sus actos de gobierno los que se encargan de disipar equívocos, y mostrar quiénes son los amigos, y dónde están los explotadores.

La restauración oligárquica que se pretende imponer y que agravará sin resolverlos todos los problemas argentinos, producirá su antítesis, en la que los trabajadores tendrán la última palabra.

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Nota del autor: El texto es una adaptación con ligeras variantes y aggionarmiento de ciertos nombres del publicado en 1956 por Jorge Enea Spilimbergo, “El Moralismo: Utilización oligárquica de la clase media”, como apéndice de su libro “Nacionalismo Oligárquico y Nacionalismo Revolucionario”.

Imágen: Tijolaço.com

La herencia cultural del menemato

Nota: Observando los resultados electorales de las elecciones 2011 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y con los primeros datos que van llegando desde Santa Fe, donde un menemista reload como Miguel del Sel está en un cómodo segundo lugar y con una amplísima cosecha de votos, viene a cuento transcribir un post que escribí en otro blog hace más de dos años atrás.

 

Cuando se analizan los sucesos del 2008, en especial lo referido a la actitud asumida por la clase media de los grandes centros urbanos durante el intento de golpe de estado de las patronales del complejo agro-financiero y sus mucamas de turno, se suele dejar de lado un aspecto a mi juicio central: La herencia cultural (tan profunda como la económica) que nos ha dejado los diez años de gobierno de Carlos Menem.

El menemato fue la puesta en primer plano de los deseos imaginarios de clase media, la encarnación de sus deseos más profundos; no tomo en cuenta el "deme dos" durante la dictadura, porque esto es (¿fue?) vivido y recordado en forma culpógena (algo similar pasa al recordar el campeonato mundial de fútbol del '78). Por primera vez en la historia, un gobierno elegido democráticamente puso estos deseos en primer plano: Para empezar, la sensación de cobrar el salario en dólares, la moneda mundial, ya lograba separarla de lo que nunca quiso ser y temió, es decir, parte de Latinoamérica, ergo, lejos de la "negrada". Era muy usual en aquellos años que sus integrantes mas extremadamente cholulos excluyeran de su lenguaje coloquial toda referencia a la moneda local: todo era en dólares, los autos, la ropa de marca, los perfumes, es decir, todos los objetos que representaban, al poseerlos, la sensación de "haber llegado"; la mención al peso se dejaba para los artículos que lamentablemente tenían que comprar al igual que el gronchaje: el azúcar, la harina, la sal, el pan, etc.

Como un derivado de esto, el dólar barato le permitió a este grupo social acceder quizás al máximo símbolo de su pertenencia a ese mundo deseado: viajar al exterior. No soy partidario de las anécdotas, en general estoy convencido que no se puede universalizar a partir de hechos un tanto pequeños, pero creo que vale en este caso: Allá por el '96, yo trabajaba en una empresa multinacional de capitales originales brasileños; era una empresa típica de las de ahora, con muchísima gente joven, un promedio de edad no superior a los 27 años (yo era el mas jovato con 34); esos arquetípicos jóvenes de cero formación política, vestidos con camisas Polo, muy prolijos, con autos flamantes y con temas de charla tipo que pub era el mas irlandés de todos. Uno de ellos (que ganaría en esos momentos $2.500, o U$S 2.500), me comenta que se iba a casar, etc, etc; yo, con formación tana de vacacionar en la Costa, le pregunto donde se iba a ir de luna de miel y le tiro varios destinos: Bariloche, Cataratas, Córdoba....a lo que me responde "No, me voy a Europa, vamos a ir a España, Francia, Italia y Alemania, ya me alquilé un Renault Laguna para los traslados". Pucha pensé, yo gano mas que este tío y no puedo salir de La Lucila del Mar; profundizando un poco (debo admitir que me hizo sentir como un nabo que no sabía administrar su economía) me di cuenta que ese viaje lo financiaba con tarjeta de crédito a 10.000 cuotas. Me es imposible transcribir el tono con el que me dijo "No, me voy a Europa", pero fue como si me dijera "Lo de acá es de cuarta, man, yo voy al primer mundo". El gobierno de la Alianza, cuya núcleo duro social fue esta clase media, al asumir no toca  la convertibilidad (que ya a esa altura se demostraba insostenible) no sólo por miedo a una corrida bancaria y fuga de depósitos, sino porque, justamente, no estaban dispuestos a romper con esta ilusión de "ser ciudadanos del mundo" por primera vez que tenía gran parte de su electorado. Cuando estalla la crisis del 2001, el reproche profundo y nunca explicitado de los sectores medios hacia el gobierno era "¡Nos sacaron del Primer Mundo!".

Partiendo desde allí, es posible entender el porqué, casi insólitamente, la clase media urbana apoyó prácticamente sin fisuras el reclamo de la gauchocracia que, de triunfar y paradójicamente, es casi como pegarse un tiro en el pié (kilo de lomo a $80, suba de tarifas de servicios, retorno al FMI y a sus políticas de ajuste ultra-ortodoxo, entre otros). Si no se pone en el centro del debate esta fortísima herencia cultural que nos legó el menemato no se puede entender la realidad de estos días, porque objetivamente, este sector junto a los empresarios PyMEs mas la mayoría de las empresas mediano/grandes que en un 90% viven del mercado interno fueron los más amplios favorecidos por las políticas económicas de los gobiernos de Kirchner / Fernández. Y sin embargo, todo juntos fueron el ariete y tropa de choque de la gran burguesía.

Esta herencia cultural, insisto, no es un dato menor a la hora de analizar la realidad y sospecho que cualquier medida que el Gobierno tome, ya sea el plan para comprar autos 0km como para extender los créditos al consumo de electrodomésticos (medidas de seducción típicas para este sector), no tendrán ninguna incidencia a la hora del voto de estos sectores. Nadie esta dispuesto a romper la escalera por la que cree que puede ascender.

Para finalizar, una frase que escuché por ahí:

"Para la clase media, comprarse un televisor LCD de 42 pulgadas no es motivo de alegría, es apenas un derecho divino"

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