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PARIS - En una rueda de prensa del pasado martes, el Comité del Patrimonio Mundial reconoció oficialmente la Brecha Entre Ricos y Pobres como "Octava Maravilla del Mundo", describiendo la división de la riqueza global como la "más colosal y duradera de las creaciones de la humanidad". "De todas las estructuras épicas que ideado el género humano, ninguna más prodigiosa e imponente que la Brecha Entre Ricos y Pobres", declaró el presidente del Comité, Henri-Jean Baptiste. "Es un crecimiento tremebundo, milenario que nos llena de asombro y humildad". "Y gracias a un cuidadoso mantenimiento a través de los tiempos, este ingente vestigio ha sobrevivido intacto, infundiendo a cada nueva generación una sensación de reverencia", añadió Baptiste.

Ese vasto abismo de riqueza que se extiende a lo largo y ancho de la mayor parte del mundo habitado, atrae a millones de aturdidos observadores cada año, muchos de los cuales encuentran esa inmensidad demasiado abrumadora hasta para contemplarla. Siendo con mucho la mayor estructura de factura humana, está fácilmente a la vista desde emplazamientos tan distantes como Europa Oriental, China, África y Brasil, así como desde los 50 estados de los Estados Unidos. "Las Siete Maravillas del Mundo originales palidecen en comparación con ella", afirmó Edwin MacAlister, miembro del Comité del Patrimonio Mundial, frente a una llamativa fotografía de la Brecha Entre Ricos y Pobres tomada desde lo alto de la Ciudad de México.   "Se trata de una pasmosa hazaña de ingeniera humana que eclipsa a la Gran Muralla China, las Pirámides de Gizeh y acaso hasta la Gran Barrera Racial".

Según los antropólogos, incalculables millones de esclavos y siervos trabajaron penosamente una vida entera para completar la brecha. Los anales indican que es probable que las obras se iniciaran hace unos 10.000 años, cuando las primeras élites terratenientes convencieron a sus súbditos de que la construcción de dicho monumento era voluntad de la autoridad divina, creencia ampliamente sostenida aún hoy en día. Aunque los historiadores han refutado esa afirmaciones, son muchos los que mantienen todavía la teoría de que la Brecha entre Ricos y Pobres la levantaron los judíos. "Cuando contemplo su increíble amplitud, me siento conmovida hasta las lágrimas", afirmó Grace Ngubane, de 31 años, residente en Johannesburgo, cuyo hogar queda situado en una de las partes más anchas de la Brecha. "La escala es alucinante, te hace sentirte de verdad, de verdad hasta pequeñita", declaró asimismo. Si bien numerosos individuos han tratado de cruzar la Brecha entre Ricos y Pobres, hay pruebas que sugieren que sólo una pequeña porción ha tenido éxito alguna vez y han muerto muchos en el intento.

Su reconocimiento oficial como Octava Maravilla marca la culminación de un giro espectacular hace sólo 50 años, cuando los movimientos populares apelaban al cierre de la Brecha. Sin embargo, gracias a un reducido grupo de entregados políticos y de líderes de la economía, se iniciaron vigorosos esfuerzos de conservación en torno a los años 80 para restaurar  —y ampliar a gran escala— una antiquísima estructura. "Es imponente", declaró el presidente de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, campeón y benefactor de toda la vida de la conservación de esa falla. "Después de todo lo que hemos pasado en los últimos años, no hay mayor privilegio que verla crecer más y más cada día. Puede que haya unos cuantos detractores que se preocupen por que, de hacerse más grande, el conjunto se venga abajo, dejando atrapadas debajo a millones de personas, pero yo por mí estoy dispuesto a correr ese riesgo". Añadió Blankfein: "Además, algo me dice que yo, probablemente, saldría bien parado".

 

Fuente: The Onion

Nacer, vivir y morir comiendo basura

Sólo por nuestro amor a los desesperados conservamos todavía la esperanza
Walter Benjamín

Esa gente joven que hemos visto en televisión no querían cambiar el mundo.
Lo que quieren es volver a entrar al mundo.
Y los mayores sólo quieren regresar a un trabajo decente
Carlos Auyero

 

Nota del autor: Este post fue escrito en otro blog hace casi un año atrás, poco días después de cometida la masacre de José León Suarez. Lo transcribo en un modestísimo homenaje a las víctimas directas, a sus familiares que aun esperan justicia y a todos mis compatriotas de la Argentina invisible.

 

Una vez más, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires -encarnado para la ocasión por su no jefe Daniel Scioli y su ministro de inseguridad, el ex candado del Servicio Penitenciario Ricardo Casal- y su brazo legal armado la Maldita Policía, se han cobrado la vida de dos jóvenes, Franco Almirón de 17 años y Mauricio Ramos, de 16. Según todos los indicios y presunciones fueron virtualmente ejecutados desde corta distancia por las escopetas calibre 12/70 de los Patas Negras. Ricardo Casal, que representa a la Policía ante el Gobierno Provincial y no al revés como debería ser la lógica, salió presuroso a refrendar la versión de la misma: Una banda armada -de la que no se tiene constancia ni se sabe quienes la integran- que supuestamente se dedica a descarrilar formaciones de tren para robar su contenido y que los uniformados no tuvieron otra opción que defenderse dado los disparos de armas de fuego que habían impactado sobre los móviles policiales, siendo que hasta el momento de escribir este post no han podido mostrar una sola foto que lo corrobore.

Franco y Mauricio eran dos pibes viviendo bajo todos los fuegos cruzados posibles: El de la pobreza extrema, la marginación social, la falta de estudios y trabajo, la persecución de la Policía por portación de rostro por un lado y la de los traficantes de substancias prohibidas por las autoridades sanitarias competentes por el otro. Casi como decir que sus futuros tenían la marca de la muerte desde que nacieron; su única dispensa gratuita era que los dejen revolver basura en el CEAMSE durante una hora y media para tratar de obtener alguna fruta en no tan mal estado o latas de alimentos vencidos que los supermercados vierten allí para llevar algo a sus casas para comer. Nunca conocieron ni les permitieron conocer otra cosa, ni siquiera en su familia conservan la memoria histórica de lo que es tener un trabajo formal, porque deben ser la tercera generación de desocupados crónicos que el modelo neoliberal implantó a sangre y fuego durante la dictadura y fue abrochado con moño de oro durante el menemato, cuando el Conurbano Bonaerense –con la complicidad y/o aquiescencia del ejecutivo provincial y los ejecutivos municipales- fue transformado en un gigantesco Soweto. El bestial accionar policial no es fruto de ningún desborde o descontrol; es parte intrínseca y ejecutora del modelo que el Gobernador Scioli –y tantos otros políticos, para ser justos- pretende y quiere para la Provincia. Donde tendría que haber asistentes sociales, hay uniformes; donde tendría que existir la presencia del Estado para contener, dar comida y servicios sanitarios, sólo se hacen presente las balas, contrariando el modelo de inclusión y de la resolución amistosa y consensuada de los conflictos que baja desde el Gobierno Nacional.

Mas allá de ser un sistema intrínsecamente injusto por su propia naturaleza predatoria y darwiniana, el capitalismo ha llegado a un estadío superior en su perversa lógica: Si durante muchos años se dijo que se necesitaba un “ejército de reserva” de desocupados para presionar a la baja a los salarios, hoy ni siquiera eso; directamente, hay gente que sobra porque ni siquiera califica como reservista, que es alguien que ha recibido instrucción en algo y que prestamente puede ocupar el lugar del despedido. ¿Y qué se hace con lo que sobra? Daniel Scioli –la gran esperanza blanca de los grandes grupos empresarios- tiene la respuesta. No es cuestión de nombres, no es Casal ni su pasado como penitenciario ni su manera de (no) pensar; con el ex fiscal Stornelli pasaba exactamente lo mismo. Es en la propia política e ideología del Ejecutivo Provincial donde se deben buscar las respuestas cuando se producen estos trágicos sucesos de tanto en tanto. Y más grave aún: De seguir el Estado Provincial pretendiendo resolver violentamente las contradicciones que sus propias políticas de inacción social provocan, estará incubando una bomba de tiempo que no tardará mucho en estallar; hace un tiempo, el filósofo José Pablo Feinmann publicó un relato ficcional acerca de un levantamiento masivo de los Condenados de la Tierra, hartos de todo hartazgo. Con las valientes excepciones del Chino Navarro, Emilio Pérsico y Edgardo De Petri [*] nadie desde el oficialismo provincial salió a repudiar los crímenes ni a apuntar al problema real que aqueja a vastos sectores juveniles del Conurbano; nada sorprendente por otra parte en políticos pequeños-pequeños que sea por omisión, porque están de acuerdo o simplemente por lo señalado certeramente por De Petri. Pero sí es doloroso comprobar como en la bloguería nac & pop el tema fue olímpicamente ignorado, con un par de excepciones apenas.

Apoyar un proyecto no debería implicar bancar crímenes; si se piensa que no hablar de esto ayuda al Gobierno Nacional en algo para su futura performance electoral a fines de este año no sólo es un cálculo erróneo, sino que ya entra lisa y llanamente en el terreno de la hijoputez.

[*] A los que hoy -y valientemente dada su investidura y los que conflictos que seguro le va a ocasionar- se les ha sumado el vicegobernador de la Provincia, Gabriel Mariotto.

La plusvalía no existe

Leo con frecuencia en ciertos blogs a comentaristas de derecha –del signo que sea, también la peronista que lucha contra la sinarquía internacional- diciendo que ese asunto que hay naciones ricas gracias a que otras son pobres es una falacia de la izquierda trasnochada, que en realidad las naciones pobres lo son por una especie de código genético de sus habitantes que los hace ser vagos, malentretenidos y toda la sarta de argumentos racistas y cipayos a los que nos tienen acostumbrados, disimulados apenas por términos como “eficientismo” y “productividad”. Hace un tiempo atrás, el escritor Marcos Aguinis –integrante del grupo diz-que-intelectual Aurora- incluso ha llegado a expresar con argumentos dignos de un infante que “la plusvalía no existe”.

La empresa Apple lanzó el año pasado al mercado uno de esos chiches tecnológicos que hacen babear a ciertas clases medias con que su posesión les hará la vida mucho mas feliz y plena: el iPad, un lector de libros electrónicos, pero parece que detrás del mismo se esconde una historia siniestra, una más a la que el capitalismo nos tiene acostumbrados desde el inicio de los tiempos. Así lo describe el diario británico The Independent:

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Bajo un título ingenioso –”Un producto para morirse por el”- que podría ser tranquilamente una frase del departamento de marketing de Apple y expresa lo que sienten ciertas personas ante estos lanzamientos de la tecnología y sus ganas irrefrenables de poseerlo, acertadamente el diario inglés le agrega un signo de interrogación. Y luego muestra dos fotos, una del iPad y otra de uno de los obreros de la empresa taiwanesa Foxconn, fabricante del producto y con plantas industriales en China; el epígrafe de cada foto es el siguiente:

  • iPad: “Este es el iPad, el producto de consumo más ansiosamente esperado del año, disponible en el Reino Unido a partir de mañana”.
  • Obrero: “Este es Ma Xiangqian, llevado al suicidio, la última víctima de las inhumanas condiciones en las fábricas de electrónicos en Asia”.

La historia es así: el gigante de la electrónica Foxconn, parte de la Taiwan's Hon Hai Precision Industry Company, que emplea a mas de 800.000 personas (el mayor fabricante de electrónicos OEM de mundo) y produce motherboards, celulares y todo tipo de aparatos, como el iPad, para empresas de la talla de Apple, Nokia y Hewlett Packard entre otras, en los últimos 5 meses ha tenido entre su personal 13 intentos de suicidio, de los cuales 10 fueron efectivos, el último de ellos particularmente dramático como el de Ma Xiangqian, que se arrojó al vacío desde el séptimo piso de su dormitorio en la empresa (sí, viven dentro de la empresa, como en los tiempos de la Revolución Industrial y la máquina de vapor, cuándo el obrero dormía al lado de la misma). Según todos los testimonios, esto se debe tanto a las terribles condiciones de trabajo y bajos salarios como a la presión que los directivos de la empresa ejercen sobre los trabajadores para que cada día produzcan mas. Por supuesto, tanto Steve Jobs –CEO de Apple, tan canchero y cool con sus jeans y su barba descuidada- como las autoridades de HP han manifestado su (hipócrita) preocupación por el tema, pero ninguna de ellas ha cancelado sus pedidos a Foxconn. Business are Business, boy. Por su parte, las caritativas autoridades del gigante asiático están estudiando un aumento de salarios para motivar a sus trabajadores y también ha contratado a 2.000 cantantes, bailarines y profesores de gimnasia (!) para distraer al personal. Como la diversión no quita lo práctico, están colocando rejas en cada ventana para impedir los suicidios en el futuro.

Como si lo mencionado anteriormente ya no fuese un macabro grotesco per se, la empresa -en otra abominable vuelta de tuerca- anunció que dejará de pagar compensaciones a los familiares de los trabajadores que se quiten la vida. La decisión fue tomada después que sus directivos opinaran que “algunos de los empleados que se han suicidado lo hicieron para que sus familias cobraran una indemnización” (sic), según informó la agencia oficial de noticias Xinhua. El salario promedio de cada trabajador es de 100 euros al mes, que incluye jornadas de 15 horas diarias, seis días a la semana y, como ya se mencionó, vivir dentro de la propia fábrica. El precio de un iPad de la gama más baja en cualquier tienda europea ronda los 500 euros, es decir, la venta de uno solo de estos aparatos representa el salario de cinco meses de un obrero-esclavo de Foxconn (seguro de suicidio incluido).

¿Se entiende ahora lo que significa el termino plusvalía y de su existencia como condición necesaria para el proceso de acumulación capitalista?

 

Imagen: The Independent

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