Panic Show

pánico, ca.

(Del lat. panĭcus, y este del gr. Πανικός).

1. adj. Referente al dios Pan.

2. adj. Se dice del miedo extremado o del terror producido por la amenaza de un peligro inminente, y que con frecuencia es colectivo y contagioso. Usado también como sustantivo masculino.

tener pánico a alguien o algo.

1. loc. verb. Tener temor.

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Quedándote o yéndote by Luis Alberto Spinetta on Grooveshark

Jean-Loup Amselle
P- ¿Cree usted que asistimos a un aumento de las reivindicaciones identitarias?

R - Yo creo que asistimos a un doble fenómeno de reivindicación identitaria. Como muestro en mi libro, vemos reivindicaciones simétricas; por una parte, crecen las reivindicaciones minoritarias por parte de los grupos que se sienten discriminados, oprimidos, marginados: los “negros”, los “mestizos”, pero igualmente toda la movida LGBT, e incluso, ahora, los disminuidos con necesidades especiales. En conjunto, asistimos a un fenómeno de captación de esas reivindicaciones por los que yo llamo “empresarios de etnicidad y de memoria”. Hablan en nombre de esos grupos, constituidos por ellos mismos y de los que se proclaman portavoces, a fin de monopolizar en beneficio propio unas reivindicaciones inicialmente poco articuladas y muy dispersas. En efecto, ya se trate de categorías étnicas o de fenómenos de “género”, los “miembros” de esos grupos no se proclaman permanentemente como parte de ellos. Un “negro” o un “mestizo” no se define constantemente como tal. La identidad es múltiple, está en función del contexto de interlocución, de tal o cual persona con la que dialogas. A la inversa, las reivindicaciones monopolizadas por esos empresarios de etnicidad y de memoria encierran a los actores sociales en mono identidades (…) el discurso público está literalmente infestado por el culturalismo, con una tendencia al a distribución identitaria que me parece muy dañina.

P - ¿Por qué se han multiplicado estas reivindicaciones minoritarias en estos últimos tiempos?

R - Esto va ligado al declive de lo social. Ese declive junto con el del universalismo es continuo desde 1968. Es un fenómeno lento, que procede también de la descalificación del prisma analítico del marxismo, habida cuenta de la difamación sufrida por el marxismo como intrínsecamente vinculado al totalitarismo. Esa difamación del marxismo ha facilitado, en la coyuntura postsesantaiochesca, postmoderna, postcolonial, la substitución de un análisis en términos horizontales y de clases por una manera de cortar la sociedad en capas y rebanadas fragmentarias, lo que yo llamo las “entalladuras verticales”. Esta temática de los “fragmentos”, de la multitud, ha sido notoriamente formalizada por Toni Negri, pero también por toda la corriente conocida internacionalmente como French Theory. Esas identidades verticales (negro, mestizo, LGTB) se ven como más “glamorosas” que las identidades horizontales de clase. Esa izquierda gafa pasta, “etno eco bobalicona” preferirá, pues, las capas urbanas, los jóvenes, las minorías, etc.

P - A pesar de todo, esos “empresarios de etnicidad y de memoria” a que usted se refiere, ¿no tienen su utilidad? Las discriminaciones existen, y de qué manera...

R - Desde luego. A menudo se me contesta con este argumento. Pero yo no niego eso, en absoluto. ¡Claro que existen las discriminaciones! ¿Pero qué hay que poner en el primer plano? ¿Esas discriminaciones o la cuestión social? En lo que a mí hace, creo que la “discriminación positiva” esa incierta traducción de la affirmative action norteamericana es una tontería. Lo fundamental, a escala mundial, y particularmente en los países desarrollados, es el crecimiento de las desigualdades. Las discriminaciones distan por mucho de ser un fenómeno irrelevante, pero yo las veo como un fenómeno en segundo plano, al que se pone en primer plano para enmascarar las crecientes desigualdades de ingresos en los países desarrollados. La discriminación positiva, que buscar mitigar esas discriminaciones, resulta, por lo demás, perfectamente compatible con la economía liberal. Por otra parte, todo eso va de la mano del auge de fenómenos de marketing étnico. Ya se sabe, el mercado no se dirige a individuos atomizados, sino a categorías de clientelas. Las empresas saben muy bien que hay que segmentar el mercado. Así han logrado crear un mercado de cosméticos para negros, un mercado hallal para los musulmanes, un mercado dirigido a los gays, etc.

P - ¿De verdad cree usted que eliminando las desigualdades económicas desaparecerían las discriminaciones?

R - No. Yo no he dicho tal cosa. Lo repito: el racismo y las discriminaciones existen. Los negros y los mestizos tienen prohibida la entrada en ciertas salas de fiestas, nadie lo niega... Simplemente, lo que hay que hacer es luchar contra el racismo, contra quienes discriminan. Y eso no se hace buscando promover la supuesta “identidad” de los “grupos” constituidos.

P - ¿Qué replica usted a quienes consideran que el racismo vendría de arriba, que sería insuflado en el pueblo por las elites?

R - No estoy en absoluto de acuerdo con eso. ¿De qué elites estamos hablando? Si se habla de la elite política, se puede, en efecto, constatar la radicalización de la derecha, notoriamente con Nicolas Sarkozy. Pero esa derechización ha sido posible por varios factores. Por lo pronto, por el alejamiento del recuerdo de la II Guerra Mundial y el hecho de que el gaullismo haya dejado de existir. Luego, porque el descrédito lanzado sobre el comunismo y el marxismo ha privado a
la izquierda de su papel de verdadero contramodelo. En lo que hace a la izquierda multicultural y postcolonial, hay que decir que alimenta el fenómeno (…) Lo que una vez más demuestra la urgencia de alejarse de los planteamientos “societales” y regresar a lo social. Es preciso adaptarlo, pero hay que rehabilitar el marxismo. Eso, por una parte. Por otra, hay que recuperar el hilo republicano universalista.


Un extracto de “Hay que alejarse de planteamientos etnicistas y volver a la lucha de clases”
Entrevista a Jean-Loup Amselle, antropólogo africanista marxista

Ilusiones, inmediatismo y frustración

"En la fábrica producimos perfumes; en la perfumería vendemos ilusiones"

Charles Revson, fundador de Revlon

Hagamos el siguiente ejercicio: Tomemos diez personas y presentémosle el siguiente cuestionario:

1- Ud. puede optar por vivir en un país con dos tipos de regímenes; en uno de ellos el Estado le garantizará trabajo de por vida, una vivienda digna (sin lujos), 8 horas estrictas y no más de Lunes a Viernes, tiempo libre para el ocio creativo o no, para hacer deportes, educación pública gratuita y de calidad, salud ídem, 30 días de vacaciones anuales pagas, centros de veraneo en el país al alcance de todos, guarderías donde sus hijos queden a cargo de personal idóneo mientras trabaja y transporte público confortable, económico y con frecuencias respetadas a rajatabla y en todos los horarios. Y no tendría diferencias ni privilegios con respecto a otros.

2- O puede optar por otro donde nada de eso le sea garantizado pero si se esfuerza, es inteligente y le quita horas a su sueño podría tener una casa lujosa con servidumbre y en la mejor ubicación, dos automóviles, vacaciones en cualquier lugar del mundo (tanto como le permitan sus finanzas), centros de salud exclusivos, colegios donde se forjan los triunfadores del mañana, todas las noches podría optar por no cocinar porque para eso estarían los restaurantes que su ingreso le permitiría visitar y frecuentar clubes donde se encontraría con sus amigos, todos tan inteligentes como usted y esforzados hacedores de su propio destino. En caso de pérdida de su trabajo no se preocupe: Habrá acumulado tanto capital como para poder estar unos meses buscándolo pero en realidad su capacidad haría que encuentre otro enseguida, por eso el Estado no tendría necesidad de protegerlo. Nadie le impedirá desarrollar su natural creatividad, las cosas saldrán bien solo con que Ud. se lo proponga.

No se ilusione: Sin distingos de clase, tanto el desocupado, como el trabajador precarizado, como el trabajador en blanco, como el ejecutivo de una multinacional optaría por la opción 2, en una proporción de 9 sobre 10 casos.

El capitalismo está demostrando que ni siquiera funciona en los países centrales, donde la brecha entre ricos y pobres no deja de crecer; sin embargo la historia demuestra que es genialmente creativo renovándose y creando consenso, aún entre sus víctimas. A diferencia de lo que piensa la izquierda vulgar no es el aparato represivo del Estado (que sí, de última existe para ser utilizado) la ultima ratio que mantiene el status quo sino el triunfo de sus ideas en la mente y los corazones de las mayorías, que obviamente están bien lejos del festín de los pocos. ¿Quienes consumen revistas como Hola o Caras? No precisamente los retratados en ellas sino mas bien la chica que en un barrio de la periferia aborda el colectivo llenísimo todos los días a las 6 AM, soñando con la vida de la nueva princesa encantada de turno que destilan sus páginas brillosas. ¿Si a ella le tocó, porqué a mi no?.

Entonces se esforzará como le dicen que haga y tal vez logre estudiar y tal vez acceda a un pequeño automóvil a crédito y tal vez se compre alguna ropa de marca y tal vez…hasta que un día descubre que sí, que objetivamente mejoró pero que no está alcanzando todos esos bienes que distinguen al triunfador. Y entonces empezará a crecer el rencor, principalmente contra ese gobierno que le permitió salir del colectivo repleto y que pasa cuándo quiere. Su vida pasada es un recuerdo a pisotear y tirar en el desván de los malos recuerdos: “Ahora quiero más, más, todo, ya, no dependo de nadie, me hice a mi misma”. De nada servirá explicarle que sin condiciones objetivas las mejores intenciones naufragan en la nada, que el esfuerzo en el desierto no produce agua. Desclasada, mirando a sus padres como lo que no quiere ser, la angustia del consumo perenne corroe sus días; entonces se vuelve en contra de ese Estado que le dio la oportunidad de crecer porque destina fondos a otros que no hicieron nada por si mismos. Sus objetos de deseo pregonan machaconamente desde los medios de comunicación que los dejen ganar mucho así el dinero se derrama hacia abajo, pero el pérfido poder insiste en desviar el maná hacia esos que ayer nomás fueron compañeros de desgracia pero de los que ni quiere guardar ni siquiera una foto en sepia.

Y ese es el punto donde nos encontramos con la prédica del capitalismo con rostro humano porque nada más lejos de la humanidad que un sistema donde para poder “ganar” necesariamente otros deben perder. No voy a citar cosas conocidas como que si todo el planeta tierra tuviera un nivel de consumo como el del Imperio la Humanidad terminaría ahogada por la súper producción de los gases causantes del efecto invernadero o muerta por una epidemia feroz de peste bubónica en las millones de toneladas de basura que no tendrían sitio donde ser recicladas y/o enterradas, podemos ir a algo mucho más palpable y cercano: Desde hace tiempo el gobierno se vanagloria acerca de los índices siempre en ascenso de la producción de automóviles; desde ya que nadie podría estar en contra de la generación de puestos de trabajo pero se minimizan sus efectos: ciudades al borde del colapso, un gasto increíblemente suntuario por el uso de un recurso no renovable y vital como el petróleo. Y esto dejó de ser patrimonio de la CABA, cualquier localidad importante del Conurbano sufre de los mismos efectos. En vez de desalentar el uso del individualista automóvil con medios de transporte públicos, económicos y eficientes se los han menospreciado hasta el punto de la tragedia.

Entonces, como el capitalismo es siempre tener más, no es de extrañar que los primigenios apoyos de un gobierno se transformen en sus más feroces detractores al no poder cumplir con el destino dorado que implícitamente lleva. Y no hay ninguna fuerza política que explique estas cosas, ni siquiera esa supuesta izquierda que deja todo supeditado a una insurrección espontánea de las mentes y los corazones, otro cuento de hadas que no resiste ni una línea de compasión, porque de hecho suponen que tarde o temprano llegará y en consecuencia no se ven con la necesidad de crear consenso y sentido común, algo que si entienden muy bien las clases dominantes, que lo crean todo el tiempo. El kirchnerismo en tanto versión “humana” del capitalismo está creando a sus propios enterradores, que no son los obreros como dijo Marx (obreros que por otra parte su máxima aspiración es ser patrones) sino esa clase media emergente que no logra conectar (ni desde la militancia se hace mucho para concientizar, hijos ellos también del mismo grupo social y que no van a romper la escalera por la que aspiran a ascender) que su actual condición tiene, claro que sí, parte de su esfuerzo individual pero también –y quizás en mayor medida- las condiciones externas aptas para su despliegue. Si culturalmente no se puede romper este círculo estamos en problemas.

No hay banalidad en el mal

el fascismo cotidiano

“La única película que podría hacer sobre ellos  -que no se ha rodado nunca y nunca se hará porque resultaría intolerable- sería rodar un campo desde el punto de vista de los verdugos, con sus problemas cotidianos. ¿Cómo hacer entrar un cuerpo humano de dos metros en un ataúd de 50 cm? ¿Cómo evacuar diez toneladas de brazos y piernas en un vagón de tres toneladas? ¿Cómo quemar a cien mujeres con gasolina para diez? Lo que sería insoportable no sería el horror que se desprendiera de tales escenas sino, bien al contrario, su aspecto perfectamente normal y humano”

Jean-Luc Godard, acerca de los campos de concentración nazis

Jean-Luc Godard por Jean-Luc Godard
Cahiers du Cinema - 1998, página 239

 

Paraguay, apuntes dispersos

Este post nació el domingo 21/04/2013 -día de la última elección presidencial en Paraguay que terminó consagrando al empresario Horacio Cartés, candidato por el Partido Colorado- en Twitter, mientras trataba de contar un poco ciertas cosas de nuestro país hermano, del que se conoce muy poco a pesar que nuestro suelo alberga a la comunidad de paraguayos más numerosa de todo el mundo y por lejos. También me vino a la mente una cosa que me dijo un viejo militante allá a principios de los ‘80: “Vos leíste mucho de las experiencias revolucionarias como la cubana o vietnamita pero poco de los procesos históricos de nuestra Patria Grande; la cuestión nacional pibe ¿No leíste a Gramsci?”.
Desde ese día le hice caso.

Dedicado a mi madre, la campesina paraguaya que encontró en Argentina su hogar y su natural redención en Perón y Evita.

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Mi primera visita a la tierra de mi madre fue cuando tenia 18 años, plena dictadura acá plena dictadura allá; en realidad la segunda pero la otra no cuenta porque era un bebé de meses. Toda mi familia más directamente vinculada son paraguayos de origen campesino pero también tengo familiares pertenecientes a la burguesía, colorados todos por opción o conveniencia. El concepto de familia es muy diferente en Paraguay, cuando me presentaban a otras personas decían (y dicen aún hoy) “es el nieto de tía Rosa”, pasaporte infalible que me legaba una inmensa cantidad de primos; averiguando un poco esos primos lo eran casi de refilón, te decían “yo soy el nieto del sobrino del padre del hermano de tía Rosa”. Pero en el trato para ellos soy tan primo como si hubiésemos crecido en el mismo pueblo.

En esa primera visita me tocó ir a Encarnación donde todavía vive uno de mis primos, odontólogo de profesión (la parte pudiente). Subsiste en Paraguay un respeto reverencial a la palabra “doctor” (o ingeniero, o arquitecto, siempre el nombre debe ir precedido del título universitario so pena de ser mal mirado), es difícil de explicar para el que nunca fue por allí porque es más que respeto, es una frontera que marca una separación densa y tajante en las relaciones humanas, como castas hindúes. Una tarde lo acompañe a comprar leña por la ruta que se había inaugurado hacía poco tiempo que une Encarnación con la ciudad en ese momento llamada Puerto Stroessner, hoy Ciudad del Este; a los pocos kilómetros paramos delante de una casucha misérrima de donde salió el dueño con su esposa y como 6 chiquitos, todos en patas (y no por gusto) y vestidos casi con harapos, el hombre se mal ganaba la vida hachando raquíticos árboles. Como dije al principio yo era apenas un muchachito que recién empezaba a tener ciertas inclinaciones ideológicas, todavía muy confusas y en búsqueda y ver eso fue como una especie de shock, mi primer contacto con la pobreza extrema, pero lo que más me llamó la atención es que el hombre no nos miraba a los ojos. Mi primo cargó tres enormes atados de leña en su rural Peugeot 504 (todo un lujo, francesa, por acá ni se conocía) y pagó algo así como $ 20 de los de hoy; en un momento le pregunto medio balbuceante (y tontamente) al hachero: “¿Pero Ud. como puede vivir así? No puede cobrar tan barato”, la respuesta fue algo así como “y bueno”.

Años después -con más lecturas y experiencia de vida- entendí toda la escena, en especial el no mirar a los ojos. El “inferior” suele tomar esa actitud con quién considera superior y eso sigue inalterable hasta el presente en Paraguay, país que en muchas cosas aún no entró siquiera en el capitalismo. La resignación la impuso a sangre y fuego 35 años de dictadura colorada.

Paraguay fue arrasado durante la Guerra de la Triple Infamia, un auténtico genocidio ocultado celosamente por los triunfadores. Al menos acá hemos tenido escritores revisionistas como José María Rosa que ardorosamente se preocuparon por escribir la otra historia (la verdadera historia) de un Paraguay pujante, con el primer alto horno de fundición de toda América Latina, el primer ferrocarril, que se auto-abastecía y protegía a su industria, algo intolerable para la corona británica que forzó la guerra. En Brasil directamente está prohibido por ley que en las escuelas se mencione aunque sea algún matiz que no concuerde con el discurso eternamente imperialista de Itamaraty; acá sabemos que Mitre –aparte de haber sido un cipayo genocida de pueblos originarios y genocida en Paraguay- fue un pésimo conductor militar. ¡En veinticuatro horas a los cuarteles, en quince días en Corrientes, en tres meses en Asunción! dijo. La guerra tan valiente de tres ejércitos contra uno duró casi seis años.

El famoso machismo paraguayo hunde sus raíces en el genocidio y es inentendible sin esa referencia histórica: se calcula que no más de 300 varones adultos quedaron vivos, la mayoría viejos; lógicamente tuvieron que ocupar el rol de padrillos inseminadores. Uno de los tíos de mi madre tuvo 30 hijos con 7 mujeres diferentes y en simultáneo; términos tales como monogamia, infidelidad o separación eran obviamente exotismos de otra galaxia en una población que quedó al borde de la desaparición biológica. Hasta nuestros días hay bastantes más mujeres que hombres y quedó la huella socialmente tolerada -aún por muchas féminas- que el hombre tenga más de una mujer.

Como si la Guerra de la Triple Infamia no hubiese bastado décadas después le fue impuesto a los ejércitos harapientos de Paraguay y Bolivia otra contienda absurda fogoneada por la Exxon y Shell: La Guerra del Chaco. Y todavía hoy debemos leer a canallas como Toni Negri y Michael Hardt negar el imperialismo made in USA.

Paraguay fue convertido por el Imperio en su portaaviones terrestre en América Latina para vigilar principalmente a sus peligrosos vecinos: Brasil y Argentina, no por casualidad su capital fue la sede del siniestro Plan Cóndor. Asunción –casi un pueblo comparado con la CABA- tiene el dudoso honor de tener una embajada norteamericana absolutamente desproporcionada con el tamaño de la ciudad, es enorme. Solo con ver esa terrible mole se entienden muchas cosas.

La izquierda paraguaya fue prolija y metódicamente exterminada durante los 35 años de dictadura colorada, una guerra de baja intensidad de la cual jamás se investigó nada. Cuerpos tirados en el monte, fosas comunes, todo eso se comenta en voz baja y en un círculo pequeño de familiares directamente afectados y ni siquiera en democracia –de bajísima intensidad pero democracia al fin- alguna vez se pudo organizar algo al respecto;el miedo inoculado parece perenne. Paraguay –exceptuando al paranoico USA- debe ser el único país en el mundo donde la Guerra Fría aún no terminó:  cualquier protesta social, por módica que sea, es calificada inmediatamente de “conspiración comunista” y tratada acordemente. El drama paraguayo jamás trascendió sus fronteras porque prácticamente no hubo movimientos insurgentes que alcanzaran algún grado de desarrollo, todos los intentos fueron arrasados en la cuna.

Es común entre las clases alta y media-alta (y que ha inficionado hasta a las subalternas) calificar alguna acción de la vida diaria que se considera no adecuada con el mote de “pareces de la campaña” (campesino). El racismo ha llegado hasta tal punto que muchos jóvenes se niegan a hablar en guaraní por ser el idioma de los pobres. Y eso que por ley es tan lengua oficial como el castellano y se enseña en las escuelas; una vez le pregunté a una de mis tantas primas ¿Cómo que no sabés hablar en guaraní? ¿Y cómo hacías en la escuela? – “Estudiaba de memoria” fue la respuesta.

En todo el cancionero paraguayo no se mezquinan loas y odas al “alma guaraní” y también se inflan el pecho con esa identidad las clases dominantes. Mientras tanto los guaraníes originarios viven en auténticos bantustanes, atontados con caña y en condiciones infrahumanas.

Fue política explícita de la dictadura stroessnerista-colorada no tener industrias, la industria trae los sindicatos, los sindicatos traen los reclamos y los reclamos traen el comunismo. Un ejemplo patético del subdesarrollo impuesto: El mango –una fruta deliciosa de clima tropical- crece en Paraguay tan fácil como un yuyo; los jugos en polvo y/o para diluir se hacen en… Chile.

Argentina tiene una fuerte influencia cultural y social en Paraguay; el programa de Tinelli es tan o más visto que acá, por poner un solo ejemplo pero a su vez los “curepas” somos resistidos; caso curioso porque quién verdadera y decididamente ocupa el rol protagónico en su economía y su historia es Brasil. Y no un rol de hermanos, sino como auténtica potencia imperial que les extrae hasta la última gota de riqueza posible; mucho Lula, mucho Dilma, mucho PT, pero Itamaraty no sabe de izquierdismos ni de hermandades latinoamericanas (algún día se hablará de la plena vigencia del sub-imperialismo brasileño). Es tal el nivel de influencia brasileña y la curiosa glorificación de la misma que los pibes cuando juegan al PES en la Playstation suelen elegir como su equipo a Brasil, ni siquiera a su propia selección nacional. Los hijos de la burguesía que quieren sacar más chapa que otros van a estudiar a Brasil, en especial a Curitiba; los menos pudientes vienen a la Argentina y las universidades paraguayas casi que se consideran que están destinadas a la grasada.

En las zonas de frontera no existe ni siquiera el portuñol, directamente se habla en portugués. Me ha tocado presenciar como muchos de sus habitantes tienen serias dificultades para expresarse en castellano; la radio y TV (de frecuencias potentísimas y que tapan a las emisoras locales) son todas provenientes de Brasil

A diferencia de Argentina durante el gobierno de Perón, Brasil jamás le devolvió a Paraguay los trofeos de guerra; Lula quiso hacerlo y se encontró con la cerrada negativa de sus Fuerzas Armadas (oh la glorificada democracia brasileña). El acuerdo binacional por la represa de Itaipú es un auténtico Estatuto del Coloniaje: En uno de sus puntos se menciona que Brasil, por causas de “seguridad nacional” (es decir, cualquier excusa podría entrar en esa categoría) tiene el derecho a ocupar militarmente toda la represa sin darle aviso a su vecino-socio.

Apenas el 10% de toda la energía producida por la represa de Itaipú es consumida por Paraguay (que a su vez representa el 72% de toda la energía utilizada internamente), el 90% restante por Brasil. Lo que podría ser una buena fuente de ingreso de divisas en un país que casi no exporta nada en realidad es un mendrugo del sub-imperialismo brasileño: Hasta el año 2009 Brasil le pagaba a Paraguay U$ 120 millones anuales por toda la energía consumida y a partir de allí empezó a pagar el triple, es decir U$ 360 millones, en un gesto de grandeza (?) del PT brasileño… que le agregó la cláusula que el 90% del total les sea vendida. Si Brasil y de un saque pasa a pagar por un bien esencial como la energía el triple significa dos cosas: Que la antigua tarifa era a precio de remate y la nueva a precio de ganga. Treinta años de explotación del vecino y aún faltan 20 más, cuando venza el Tratado firmado en 1973. ¿Mercosur? ¿What Mercosur?

Consuelo de tontos: De no estar el PT al mando del Palácio do Planalto Paraguay ni siquiera hubiese obtenido ese pancito extra para la humilde cena; El senador Aloysio Nunes Ferreira, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), opinó que "si le preguntamos a nuestros votantes si concuerdan en que votemos por aumentar su tarifa eléctrica para beneficiar al gobierno de Paraguay, tengo la certeza de que ninguno estaría de acuerdo". Y se quejó de que el acuerdo “no incluye ninguna garantía de que el gobierno paraguayo utilice el dinero adicional en beneficio de la población mediante obras de infraestructura, educación o seguridad pública”. Es el patrón diciéndole a su empleado en negro: usted no necesita ningún aumento y si lo necesita es porque piensa gastárselo en putas.

Más arriba mencioné que Paraguay es un país que no exporta casi nada y no fue un yerro involuntario porque lo que exporta no le agrega ningún valor a su economía, salvo su tradicional exportación de personas que lo mantiene a salvo de la implosión social. Al país con casi el 50% de pauperizada población campesina le cayó también la maldición del combo transgénico Monsanto: Soja RR (y aquí como allá van por más con la nueva súper soja Intacta RR2) + Roundup (glifosato); rápidamente –en un proceso bien conocido en Argentina- la mayoría de las tierras aptas fueron reconvertidas al cultivo del oro verde y compradas en mayor medida por brasileños y en menor por argentinos. Como el maná no deja de brotar la frontera agrícola se expandió derribando a su paso todo tipo de cultivo familiar desalojando a tiros a los terroristas resistentes que aún tienen la osadía de vivir de lo que producen. Hoy es el sexto productor mundial de soja.

Y a tiros no es una metáfora sino la más cruda realidad; los episodios de violentos desalojos de campesinos son moneda diaria silenciados por los medios de comunicación de la burguesía, que son TODOS los existentes: La Radio Nacional del Paraguay hasta 1989 se dedicó básicamente a transmitir la cadena nacional del sangriento general educado en Alemania Don Alfredo Stroessner y el programa “La Voz del Coloradismo”, órgano oficial de propaganda y desinformación al servicio del fascismo y el anti-comunismo (ya dijimos que en tierras guaraníes todo lo que no sea comulgar con el ideario de sus clases dominantes es terrorismo). Ahora se dedica a la fundamental tarea de educación e información de masas como pasar música folclórica y transmitir partidos de fútbol, con programas periodísticos sin presupuesto y relegados a horas imposibles. ¿Lugo? bien, gracias. Como sobre la soja no se aplican retenciones, ni tributos ni nada –como casi sobre cualquier actividad de alto valor- lo producido por su exportación enriquece a gente que ni siquiera vive dentro del país. Itamaraty agradecido, las patronales agro-financieras argentinas también, que ya quisieran tener el mismo modelo de libertad y democracia.

Otro rubro de donde abrevan históricamente sus clases dominantes y sus fuerzas armadas –guardias de corps de sus intereses- es el contrabando de todo tipo de productos con posterior recontrabando a terceros países y el cultivo del otro yuyito verde. Con apenas 7 millones de habitantes Paraguay es uno de los más grandes consumidores de whisky en el mundo; como casi toda estadística esconde ciertas verdades: No es que los paraguayos tengan una fuerte ascendencia escocesa, sino que la mayoría del whisky importado es contrabandeado a terceros países, en especial Brasil, que lo sabe y deja hacer por una simple cuestión económica; por otros lados le expolian millones al Paraguay y le dejan este kiosko como respirador artificial, aunque de vez en cuando le cierran el grifo en la frontera para que no se olviden quién manda realmente. El famoso prensado paraguayo proviene de las tierras que circundan la ciudad de Pedro Juan Caballero, que está separada del Brasil apenas por una calle. El propietario mayoritario de esas tierras es el Ejército Paraguayo que las arrienda seguramente sin conocer lo que allí se cultiva.

Cuando se menciona que un país que no cobra impuestos es técnicamente inviable seguramente el primer enunciador de esta verdad visitó Paraguay, tierra dorada de la evasión de todo tipo con la complacencia e incluso institucionalización oficial. Por ejemplo el cobro de la patente de los automotores –que es en un pago anual y bien bajo- es de potestad municipal, ni siquiera departamental (provincial). Entonces, ante la escasez y porque el domicilio del propietario del automotor no lo obliga a inscribir su vehículo en su lugar de residencia, los municipios se matan entre sí para ofrecer la tarifa más baja; los pobres propietarios de Mercedes Benz de U$ 200.000 mil agradecidos con el estado Hood Robin. Otro aporte a la economía de la miseria lo constituye la legalización de los vehículos perdidos en otros países: Simplemente ud. se presenta en el Registro Automotor de su ciudad y previo pago legaliza el vehículo obteniendo la cédula marrón; sí, así como lo lee, los famosos autos “mau” son esos, los otros tienen cédula verde, ambos perfectamente legales para circular dentro del territorio nacional. En los clasificados de los diarios se expresa claramente: “Se vende Ford Pirate Edition 1600 CC / AA / Cierre / ABS / Cédula marrón”. Y todos felices.

A todo esto seguramente se preguntará qué hizo el ex presidente Lugo; uno trata de no ser cruel y sabe que su irregular salida dio paso nuevamente a lo mas siniestro de la política paraguaya y que las FFAA tradicionalmente le fueron hostiles desde el primer día de mandato, pero haciendo referencia a su anterior ocupación sacerdotal diríamos que fue casi todo un pecado político. Se suele creer que Lugo fue una especie de outsider pero eso se podría aplicar si solo tomamos en cuenta que no fue el típico miembro de un partido que recorre todo el espinel hasta llegar al puesto mayor, porque tenía un gran apoyo en las comunidades eclesiales de base y con campesinos organizados, algo no menor en un país tan católico y con tanta proporción de población rural. Jamás fue implementada la prometida Reforma Agraria, no hubo nunca créditos para maquinaria, la expansión terrateniente siguió su curso y, sobre todas las cosas, no hubo hambre de construir poder; todo ese capital se fue perdiendo gota a gota, decepción tras decepción. Pero fundamentalmente las relaciones de clase y la estructura de acumulación (pre) capitalista permanecieron intactas a la espera de la multiplicación de los panes y los peces.

Karl Marx parecía muerto y enterrado. Con el hundimiento de la Unión Soviética y el gran salto chino hacia el capitalismo, el comunismo se desvaneció hacia los mundos pintorescos de las películas de James Bond o hacia el mantra manipulado sobre Kim Jong Un. El conflicto de clase que Marx consideraba como determinante en el curso de la historia parecía desvanecerse en una era próspera de libre comercio y libre empresa. El inabarcable poder de la globalización conectó las más remotas esquinas del planeta con los lucrativos bonos de las finanzas y las industrias deslocalizadas y sin fronteras, ofreciendo a todo el mundo, desde los gurús tecnológicos de Sillicon Valley hasta las campesinas chinas, amplias oportunidades de hacerse rico. En las últimas décadas del siglo XX, Asia batió quizá el mas notable récord de reducción de la pobreza de la historia de la humanidad, todo ello gracias a las muy capitalistas herramientas del comercio, la iniciativa empresarial y la inversión extranjera. El capitalismo pareció cumplir sus promesas de elevar a todo el mundo hacia nuevas cotas de riqueza y bienestar.

O eso llegamos a creer. Con la economía global en una larga crisis, y con trabajadores de todo el mundo víctimas del desempleo, la deuda y el estancamiento de sus ingresos, la aguda crítica de Marx al capitalismo (que el sistema es intrínsecamente injusto y autodestructivo) no puede ser tan fácilmente descartada. Marx teorizó que el sistema capitalista empobrecería inevitablemente a las masas, a medida que la riqueza se concentraría en las manos de la codicia de unos pocos, causando crisis económicas y reforzando el conflicto entre los ricos y las clases trabajadoras. Marx escribió que “la acumulación de riqueza en un solo polo genera al mismo tiempo en el polo opuesto la acumulación de miseria, trabajo duro y agónico, esclavitud, ignorancia, brutalidad y  degradación mental”.

Un expediente cada vez más rebosante de pruebas sugiere que podría haber estado en lo cierto. Lamentablemente, son evidentes las estadísticas que demuestran que los ricos son cada vez más ricos, mientras que la clase media y los pobres cada vez son más pobres. Un estudio hecho en septiembre por el Economic Policy Institute (EPI) en Washington señaló que la media anual de ingresos reales de un hombre trabajador a tiempo completo en los EEUU en 2011, unos 48.202 dólares, era inferior a la de 1973. Entre 1983 y 2010, el 74% del aumento de la riqueza en los EEUU fue a parar a las manos del 1% más rico, mientras que el 60% más pobre sufrió un declive, según cálculos del EPI. No sorprende así que algunos estén repasando lo que escribió el filosofo alemán en el XIX. En China, el país marxista que dio la espalda a Marx, Yu Rongjun se inspiró en los acontecimientos actuales para escribir un musical basado en el clásico El Capital de Karl Marx. “Uno se da cuenta de que la realidad encaja con lo que escribió en su libro”, asegura el dramaturgo.

Eso no significa que Marx acertara completamente. Su “dictadura del proletariado” no funcionó como estaba planeado. Pero las consecuencias de este aumento de la desigualdad, son exactamente como lo predijo Marx. La lucha de clases ha regresado. El enfurecimiento de los trabajadores en el mundo va en aumento y exigen su justa parte de la economía global. Desde el suelo del Congreso de los EEUU hasta las calles de Atenas, pasando por las asambleas del sur de China, la actualidad está siendo sacudida por una escalada en la tensión entre el capital y el trabajo, en unos niveles inéditos desde las revoluciones comunistas del siglo XX. Cómo se resuelva este conflicto determinará la dirección de la política económica global, el futuro del estado del bienestar, la estabilidad política de China, y quién tendrá el mando del gobierno desde Washington hasta Roma. ¿Qué diría Marx de lo que hoy acontece? “Algo parecido a: se los advertí”, asegura Richard Wolff, un economista marxista en la New School de Nueva York. “La desigualdad de ingresos está produciendo un nivel de tensiones que no había visto en mi vida”.

Las tensiones entre clases económicas en los EEUU están claramente al alza. La sociedad se muestra dividida entre el 99% (la gente normal que lucha para salir adelante) y el 1% (los privilegiados, bien conectados y muy ricos que cada vez lo son más). En una encuesta del Pew Research Center publicado en año pasado, dos tercios de los encuestados creían que EEUU sufría un conflicto “fuerte” o “muy fuerte” entre ricos y pobres, un aumento significativo de 19 puntos desde 2009, llegando a ser considerada el primer factor de división de la sociedad.

El señalado conflicto ha dominado la política americana. La batalla partidista sobre como arreglar el déficit presupuestario de la Nación ha sido, en gran medida, un conflicto de clase. Cada vez que el Presidente Barack Obama habla de aumentar los impuestos a los americanos más ricos para reducir el déficit presupuestario, los conservadores señalan que está lanzando una “guerra de clase” contra los acaudalados. Así mismo, los republicanos están comprometidos con una guerra de clase por su cuenta. El plan republicano de estabilización financiera sitúa la carga del ajuste en las clases medias y pobres, a través de recortes en los servicios sociales. Obama basó una gran parte de su campaña para la reelección caracterizando a los republicanos como insensibles hacia la clase trabajadora. El Presidente acusó al candidato republicano, Mitt Romney, de tener un plan para la economía norteamericana con un solo punto, “asegurarse que los tipos de arriba jueguen con reglas distintas al resto”.

Sin embargo, en medio de esta retórica hay señales que este nuevo clasismo americano ha cambiado el debate sobre la política económica de la Nación. La teoría del derrame, que afirma que el éxito del 1% beneficiará al 99% restante, se encuentra bajo grave sospecha. David Madland, un director del Center for American Progress, un think tank con sede en Washington, cree que la campaña presidencial de 2012 ha hecho emerger el debate sobre la reconstrucción de la clase media, y la búsqueda de una agenda económica distinta para lograr este objetivo. “Toda la forma de concebir la economía está siendo revisada”, afirma. “Noto que se está produciendo un cambio fundamental”. La ferocidad de la nueva lucha de clases está siendo incluso más pronunciada en Francia. En mayo pasado, a medida que el dolor de la crisis financiera y los recortes presupuestarios hizo que la división entre pobres y ricos se hiciera cada vez más dura, los franceses votaron al Partido Socialista de François Hollande, que una vez proclamó: “no me gustan los ricos”.  Parece haber mantenido su palabra. La clave de su victoria fue su promesa en campaña  de extraer más de los ricos para mantener el estado del bienestar francés. Para evitar los recortes drásticos que otros políticos en Europa han aplicado para reducir la amplitud de sus déficits presupuestarios, Hollande planeó aumentar el impuesto sobre la renta hasta el 75%. A pesar de que su idea fue tumbada por el Tribunal Constitucional del país, Hollande está buscando fórmulas para introducir una medida similar. Al mismo tiempo, Hollande ha enfocado su acción de gobierno de nuevo hacia la gente corriente. Retiró una medida impopular de su predecesor de incrementar la edad de jubilación en Francia, volviéndola a situar en los 60 años para algunos trabajadores. Muchos en Francia quieren que Hollande vaya aún más lejos. “La propuesta fiscal de Hollande tiene que ser un primer paso en la percepción del gobierno de que el capitalismo en su forma actual se ha vuelto tan injusto y disfuncional que corre el riesgo de implotar si no se reforma en profundidad”, asegura Charlotte Boulanger, una experta en desarrollo y ONGs.

Sus tácticas, sin embargo, están generando un contraataque por parte de la clase capitalista. Mao Zedong hubiera insistido en que el poder político aumenta a partir del cañón de un arma, pero en un mundo donde das kapital es más y más móvil, las armas de la lucha de clases han cambiado. En lugar de pagar a Hollande, algunos de los más ricos franceses se están marchando, llevándose con ellos empleos e inversiones muy necesarios. Jean Emile Rosenblum, fundador de la empresa en línea Pixmania.com, está restableciendo su vida y su nuevo negocio en EEUU, donde siente que el clima es más hospitalario para los empresarios. “El aumento del conflicto de clase es una consecuencia normal de cualquier crisis económica, pero la explotación política de ello ha sido demagógica y discriminatoria”, señala Rosenblum. “En lugar de confiar en los empresarios para desarrollar las empresas y empleos que necesitamos, Francia les está empujando a marcharse”.

La división entre pobres y ricos es quizá mas volátil en China. Irónicamente, Obama y el recientemente instalado Presidente de la China comunista, Xi Jinping, deben hacer frente al mismo desafío. La intensificación de la lucha de clases no es sólo un fenómeno del endeudado y estancado mundo industrial. Incluso en los mercados emergentes que se expanden rápidamente, las tensiones entre ricos y pobres se está convirtiendo en una preocupación de primera magnitud para los políticos.  Contrariamente a lo que muchos de los contrariados americanos y europeos creen, China no ha sido un paraíso para los trabajadores. La “fuente de arroz de acero” (la práctica maoísta que garantizaba a los trabajadores un trabajo para siempre) se evaporó junto al maoísmo, y durante la era de las reformas, los trabajadores tuvieron pocos derechos. A pesar de que los ingresos en las ciudades chinas está creciendo substancialmente, el diferencial entre ricos y pobres es extremadamente grande. Otro estudio del Pew revela que cerca de la mitad de los chinos encuestados considera que la división entre ricos y pobres es un gran problema, mientras que 8 de cada 10 está de acuerdo con el propósito de que  en China “los ricos cada vez se hacen más ricos mientras que los pobres se siguen empobreciendo”.

La animadversión está alcanzando un punto de estallido social en las aldeas industriales de China. “La gente de fuera ve nuestras vidas muy prósperas, pero la vida real el la fábrica es muy distinta”, afirma el trabajador fabril Peng Ming en el enclave de Shenzhen en el sur industrial. Con largas horas a sus espaldas, con el aumento del coste de la vida, unos directivos indiferentes y muy a menudo con retrasos en las pagas, los trabajadores empiezan a parecer auténtico proletariado. “La manera en que los ricos obtienen dinero es a través de la explotación de los trabajadores”, afirma Guan Guohau, otro trabajador de la fabrica en Shenzhen. “El comunismo es a lo que aspiramos”. A menos que el gobierno actúe más decididamente para mejorar su bienestar, señalan, los trabajadores querrán de forma creciente actuar por su cuenta”. “Los trabajadores se organizarán más”, predice Peng. “Todos los trabajadores deben estar unidos”.

Eso puede que ya esté sucediendo. Medir el nivel de malestar de los trabajadores en China es difícil, pero los expertos creen que ha ido aumentando. Una nueva generación de trabajadores fabriles, mejor informados que sus padres gracias a internet, se hacen oír más en sus demandas de mejores salarios y condiciones laborales. Hasta ahora, la respuesta del gobierno ha sido ambigua. Los políticos han aumentado los salarios mínimos para incrementar los ingresos, reforzaron la legislación laboral para dar a los trabajadores mas protección, y en algunos casos, les permitieron ir a la huelga. Sin embargo el gobierno sigue desincentivando el activismo  obrero independiente, muy a menudo a través del uso de la fuerza. Estas tácticas han dejado al proletariado de China desconfiado de su dictadura proletaria. “El gobierno piensa más en sus empresas que en nosotros”, dice Guan. Si Xi no reforma la economía para que el chino de a pie se beneficie más del crecimiento de la nación, corre el riesgo de encender la llama del malestar social”.

Marx hubiera previsto exactamente este resultado: “a medida que el proletariado tome conciencia de su interés común de clase, hará caer el injusto sistema capitalista y lo reemplazará por un mundo socialista nuevo”. Los comunistas “declaran abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados con la derrota por la fuerza de toda condición social existente”, escribió Marx. “Los proletarios no tienen nada que perder, salvo sus cadenas”. Hay señales que indican que los trabajadores del mundo están cada vez más impacientes con sus debilitadas perspectivas. Decenas de miles han salido a la calle de ciudades como Madrid y Atenas, protestando contra el desempleo astronómico y las medidas de austeridad que están empeorando las cosas.

Hasta ahora, sin embargo, la revolución de Marx está por materializarse. Los trabajadores puede que tengan los mismos problemas, pero no se están uniendo para resolverlos. El nivel de la afiliación sindical en los EEUU, por ejemplo, ha continuado su declive a través de las crisis económicas, mientras que el movimiento Occupy Wall Street decaía. Los que protestan, señala Jacques Ranciere, un experto en marxismo en la Universidad de Paris, no tienen como objetivo remplazar el capitalismo, tal y como Marx predijo, sino simplemente reformarlo. “No estamos viendo a las clases que protestan pidiendo el derrumbe o la destrucción del sistema sociopolítico actual”, explica. “Lo que el conflicto de clase produce hoy son llamadas a arreglar los sistemas para que sean más viables y sostenibles a largo plazo a través de una mayor redistribución de la riqueza creada”.

Sin embargo, a pesar de estas llamadas, la política económica actual continua alimentando las tensiones de clase. En China, los altos funcionarios han mostrado poca convicción a la hora de reducir el desnivel de ingresos y en la práctica han eludido las reformas que podrían haberlo permitido (en la lucha contra la corrupción, permitiendo la liberalización el sector financiero). Los gobiernos endeudados en Europa han capado los programas del Estado del Bienestar incluso en momentos en los que el desempleo aumenta y el crecimiento se hunde. En la mayoría de casos, la solución elegida para reparar el capitalismo ha sido más capitalismo. Los políticos en Roma, Madrid y Atenas están siendo presionados por tenedores de bonos para que desmantelen la protección de los trabajadores y continúen desregulando sus mercados interiores. Owen Jones, el autor britanico de “Chavs: The Demonization of the Working Class” llama a esto “guerra de clase desde arriba”.

Pocos aguantan la embestida. La aparición de un mercado laboral global ha desarmado a los sindicatos en todo el mundo. La izquierda política, arrastrada hacia la derecha desde el violento ataque del libre mercado de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, no ha sabido dibujar un horizonte alternativo creíble. “Virtualmente, todos los partidos progresistas y de izquierdas contribuyeron en algún momento al auge de los mercados financieros, y al retroceso de los sistemas de bienestar para demostrar que también eran capaces de llevar adelante reformas”, señala Rancière. “Diría que las perspectivas de que partidos laboristas o socialistas o gobiernos en cualquier lado vayan a cambiar (mucho menos derribar) los sistemas económicos actuales se han más bien evaporado”.

Eso deja abierta una posibilidad escalofriante: que Marx no sólo diagnosticara correctamente el comportamiento del capitalismo, sino también su resultado. Si los políticos no encuentran nuevos métodos para asegurar oportunidades económicas justas, acaso los trabajadores del mundo decidan, simplemente, unirse. Puede que entonces Marx se tome su venganza.

Michael Schuman

Corresponsal del semanario conservador Time, especializado en economía global, ex corresponsal de The Wall Street Journal y colaborador de la revista Forbes (todos medios insospechados de simpatías izquierdistas).

* Del original Marx’s Revenge: How Class Struggle Is Shaping the World, publicado en Time el 25/03/2013

El régimen del Norte no puede cambiar si no hay distensión

En el mundo reciente había tres naciones divididas por la guerra fría: Corea, Alemania y Yemen. Sólo Corea no se ha reunificado. Su unidad histórica es la más sólida del trío, pues a diferencia de los otros Corea tiene unas fronteras claras desde el siglo X, una etnia y una lengua unificada, y una cultura / civilización independiente que fue capaz de mantenerse pese a la vecindad del potente foco cultural chino. En términos históricos la división nacional de Corea es un fugaz episodio y una gran anomalía del Siglo XXI.

Su conflicto es anterior a la guerra fría. No se fraguó hace sesenta años con la guerra de Corea (1950-1953), sino hace ochenta, con la invasión japonesa de China. La historia y memoria de estos últimos ochenta años marcan profundamente la narrativa en Corea del Norte y la actual situación en la península, que tiene tres dimensiones: una intercoreana, otra con Estados Unidos en el centro, y otra entre Corea del Norte y Japón.El 19 de septiembre de 1931, Japón, que ocupaba Corea desde 1910, invadió el noreste de China (Manchuria), donde creó el Estado títere del Manchuguo. La resistencia comunista armada contra el invasor japonés en Manchuria arrancó un año después, en 1932, y no fue china, sino coreana. En Manchuria los coreanos constituían el 90% de los miembros del Partido Comunista Chino. Su líder fue Kim Il Sung, luego fundador de Corea del Norte. Desde 1932 él y sus compañeros, toda una generación de guerrilleros norcoreanos, se enfrentaron no solo a los japoneses sino a toda la legión de colaboracionistas coreanos que estos llevaban consigo.

Poder hereditario

En Asia Oriental, no solo en Corea del Norte, el poder es hereditario. Los herederos, hijos, nietos y sucesores de aquella mezcla de guerra civil coreana y lucha colonial anti japonesa iniciada en 1932, están hoy en el poder en Pyongyang, Seúl y Tokio. En Manchuria el luego dictador de Corea del Sur entre 1961 y 1979, Park Chung hee, o altos jefes militares como Kim Sok won, lucharon junto con los japoneses contra los guerrilleros de Kim Il Sung. Todo el alto mando surcoreano de la guerra de 1950 estaba compuesto por colaboracionistas de los japoneses. Una investigación oficial surcoreana estableció en 2004 que más del 90% de la elite local anterior a la democracia establecida a finales de los ochenta, estaba formada por familias o individuos con antecedentes colaboracionistas. Hasta 2004, con la llegada al poder de Roh Moo Hyun, Corea del Sur no tuvo un líder no vinculado a esa tradición. Con el actual presidente, Lee Myung Bak del derechista Grand National Party, se ha regresado a ella.

En Japón el 70% de los diputados heredaron su escaño de sus padres o pertenecen a conocidas familias políticas con raíces directas en la ocupación de Corea y de China. Las genealogías de políticos de primera fila como Taro Aso, Shinzo Abe y muchos otros, pueden pasar desapercibidas en muchas partes, pero no en Corea del Norte, donde la narrativa nacional, machaconamente transmitida por el régimen desde el jardín de infancia, arranca con la lucha anti japonesa en Manchuria, continua con el recuerdo de la guerra de 1950-1953 contra unos americanos, aliados de los japoneses, que utilizaban bases militares en Japón, y con colaboracionistas de Corea del Sur ayudando al agresor en ambos casos.

Esa segunda y tercera generación política de Pyongyang, Seúl y Tokio no ha acabado la guerra iniciada por sus padres y abuelos en los años treinta, porque Corea del Norte y Japón no han normalizado sus relaciones, y porque el conflicto de 1950-1953 no concluyó con tratado de paz con Estados Unidos y Corea del Sur sino con un “armisticio”, poco más que un alto el fuego provisional.

Continuidades

Los doce miembros de la Comisión Nacional de Defensa que gobierna Corea del Norte, son curtidos ex combatientes de la guerra de Corea, una guerra contra el mayor imperio militar de la historia que fue derrotado (porque no venció) en aquel conflicto. Los norcoreanos suelen decir que ellos infringieron a los estadounidenses la primera debacle militar de su historia. En sus museos se cita, con orgullo y jactancia, la declaración del Comandante de las fuerzas americanas en Corea, General William Clark, al termino de la guerra: “Tuve la poco envidiable distinción de ser el primer jefe militar de la historia de Estados Unidos que firmó un armisticio sin victoria”. Para los halcones de Estados Unidos, Corea siempre fue una especie de asunto inconcluso, como Cuba, y tras el fin de la guerra fría, manifiestamente. En Pyongyang, la experiencia de guerra contra un enemigo superior y mejor armado marca la biografía y la narrativa que esa elite transmite al país.

Para la mentalidad del Norte, Corea del Sur es una Corea de segunda, algo parecido a una república heredera de un estado títere del colonialismo japonés y el imperialismo americano. Mientras ellos siempre fueron independientes de China y de la URSS, cuyas tropas se retiraron en los cincuenta del Norte, los surcoreanos aun mantienen 30.000 soldados americanos estacionados en su territorio y otros 100.000 en la región con amplia capacidad nuclear. Y detrás de ese despliegue sigue estando Japón prestando su territorio y sus bases al cerco.

En Corea del Norte se considera que el ejército surcoreano, infinitamente más sofisticado y potente que el del Norte, está controlado por el Pentágono. El ex Presidente de EE.UU. Jimmy Carter, que conoce bien Corea del Norte y ha tratado repetidamente con sus dirigentes, menciona esa circunstancia para explicar por qué los norcoreanos insisten tanto en mantener conversaciones directas con Estados Unidos, a lo que Washington se niega, entre otras razones porque Roma no negocia con un régimen al que no pudo vencer militarmente hace medio siglo y que continua hoy pidiendo un acuerdo de paz como condición para cualquier cosa.

China y su deuda con Kim Il Sung

La guerra de Corea comenzó oficialmente el 24 y 25 de junio de 1950. Ni Moscú ni Washington la deseaban. La URSS estaba agotada por su holocausto nacional de 30 millones en la Segunda Guerra Mundial. Stalin temía la bomba atómica que Estados Unidos había utilizado hacía tan poco contra Japón. Por el contrario, los enemigos del Norte y del Sur querían zurrarse. Los combates fronterizos eran crónicos desde mayo de 1949. La secuencia de la guerra es conocida: primero el Norte arrolló al Sur y a los americanos hasta arrinconarlos en el extremo sur-este de la península, luego el desembarco americano en Inchon dio un giro total a la situación y los arrinconados fueron los del Norte, y en octubre de 1950 China intervino con sus voluntarios que salvaron al Norte, regresándose al final a la posición inicial.

China intervino en la guerra porque se sintió amenazada, pero también porque Mao se consideraba moralmente obligado, a causa del enorme tributo que los coreanos de Kim Il Sung habían pagado a la Revolución China, con su importante participación en la resistencia contra los japoneses en Manchuria y en la guerra civil china. Oficialmente 183.108 voluntarios chinos, entre ellos el hijo mayor de Mao, Mao Anying, murieron en la guerra de Corea. La cifra la ha divulgado China este octubre, al conmemorar su 60 aniversario con un acto en el que Xi Jinping, el previsible delfín de Hu Jintao, mencionó, “una guerra grande y justa para salvaguardar la paz y resistir la agresión”, pero los historiadores suelen manejar cifras mucho más abultadas. En Pyongyang, el variable recuerdo de la ayuda china, por ejemplo en los museos y en el cementerio de Hoechang, donde hay miles de voluntarios chinos enterrados, marca como un termómetro la temperatura de las relaciones entre el régimen y Pekín.

Extrema violencia, guerra total

La guerra de Corea fue terrible. La destrucción de las ciudades del norte por la aviación americana, superó a la destrucción conocida en Europa y Asia en la Segunda Guerra Mundial. La masacre de prisioneros y civiles fue enorme. Cálculos americanos y surcoreanos establecieron entre 20.000 y 30.000 las víctimas de las masacres norteñas durante su ofensiva en el sur. Por su parte, la cifra de masacrados en el sur por los surcoreanos desde el inicio de la guerra, en junio de 1950, se sitúa en torno a los 100.000, que se añaden a los otros 100.000 del periodo de represiones anterior a la guerra, incluyendo los entre treinta mil y cuarenta mil muertos durante la represión de una revuelta campesina en la isla de Cheju. Los coreanos del sur mataban rutinariamente a los prisioneros de guerra y torturaban sistemáticamente a los que no mataban. Los americanos hacían la vista gorda y también fusilaban civiles. Los coreanos del norte eran más selectivos en su violencia hacia los presos, diferencia que también se dio en la guerra civil china, entre comunistas y nacionalistas, como está bien documentado. “Por incómodo que sea reconocerlo, las atrocidades de los comunistas fueron alrededor de una sexta parte del total y tendieron a ser más selectivas”, dice el historiador Bruce Cumings en su último libro sobre la guerra.

Fue una guerra total. Todas las ciudades norcoreanas fueron reducidas a cenizas por los bombardeos estratégicos americanos que arrojaron una enorme cantidad de bombas por kilómetro cuadrado y llevaron a cabo experimentos de campo con armas biológicas. La destrucción fue superior a la conocida por Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial. Pyongyang quedó destruida en un 75%, Hamhung y Wonsan en un 80%, Chingjin un 65%, Sinanju en un 100%, Sariwon en un 95%, Hungnam en un 85%…. La amenaza de un uso americano de la bomba atómica estuvo siempre presente. En noviembre de 1950 Truman amenazó públicamente con ella para contener a los chinos. En mayo de 1953, en vísperas del armisticio, Eisenhower y el Estado Mayor estadounidense seguían barajando la posibilidad. En víctimas el balance final de la contienda fue enorme: más de 4 millones de muertos, de los que más de 2 millones eran civiles. 36.940 soldados americanos muertos, 400.000 surcoreanos y 2 millones de norcoreanos, la mitad civiles.

Amenaza nuclear permanente

El actual régimen norcoreano, con su espantoso historial en derechos humanos y su ambición nuclear, es inseparable de toda esa memoria. Durante décadas, las maniobras con escenario de utilización de armas nucleares contra Corea del Norte han sido rutina en la región. Los operativos “OpPlan 5027″ y “OpPlan 5026″ contemplaban el lanzamiento de ataques nucleares preventivos contra Corea del Norte, con derrocamiento de su régimen y formación de un gobierno militar. Nixon, en 1976, y Clinton, en 1993, volvieron a formular la amenaza de un ataque militar contra el régimen, pero la disolución de la URSS, con la pérdida de la disuasoria protección del paraguas nuclear soviético, alteró el problema fundamentalmente: dejó de nuevo al régimen expuesto a una amenaza existencial. En Yugoslavia e Iraq, Estados Unidos pudo atacar porque el país concernido no tenía bomba atómica. De todos los misterios de Corea del Norte, el de su ambición nuclear es el menos misterioso y el más racional. Que no sea percibido así por la opinión pública es un mérito de los medios de comunicación.

En la península de Corea, en Asia nororiental en general, la cuestión nuclear no es sólo un problema norcoreano. Como dice Gavan McCormack, de la Universidad Nacional de Australia, “el problema norcoreano nunca podrá ser entendido mientras sea definido únicamente en términos del programa nuclear de Corea del Norte. Ese país era objetivo nuclear mucho antes de que comenzara a moverse hacia la adquisición de armas nucleares. Su referencia a una “disuasión” debe ser tomada en serio”.

Un régimen brutal que busca el cambio

Dicho esto, ¿cómo calificar al régimen norcoreano? Desde los años setenta se estima que mantiene en cárceles y campos de trabajo a una población de entre 100.000 y 200.000 reclusos. Por lo menos 600.000 murieron en las hambrunas de los noventa que como el “gran salto adelante” de Mao parecen haber sido una mezcla de calamidades naturales y responsabilidades políticas. Corea del Norte es un estado hipernacionalista y postcolonial, obsesionado por la amenaza en la que siempre ha vivido, en el que los valores confucionistas han desembocado en algo parecido a una secta religiosa que venera a su padre fundador. Sus ciudadanos no son los autómatas de los desfiles y juegos florales que nos transmiten periódicamente las imágenes de archivo de las televisiones globales, sino gente de carne y hueso, sufrida y oprimida. Tanto la sociedad como el régimen desean profundamente una distensión que permita reconducir los enormes potenciales del país fuera de la jaula militar en la que se encuentran. El horizonte es una reforma a la china. Sin un acuerdo de paz y garantías mínimas de supervivencia tal reforma es imposible. En una circunstancia similar ninguna dictadura asiática de los años ochenta habría podido evolucionar, bien hacia la reforma y la apertura (China), bien hacia la democratización (Taiwán, Corea del Sur).

Gracias a la bomba, el mundo se toma en serio a Corea del Norte, el régimen se ha vacunado contra una invasión o el cambio de régimen inducido, y se ha dotado de una carta con la que negociar. De una u otra manera, hasta que esa supervivencia y reconocimiento internacional no estén garantizados, la bomba seguirá donde está. Es el seguro de vida del régimen.

A nadie le interesa la guerra

Alguien tan poco sospechoso de parcialidad como el ex Presidente americano Jimmy Carter explica así esta semana la disposición a la negociación del régimen, tras su última visita a Pyongyang del pasado julio:

“Expusieron su deseo de desarrollar una Península Coreana desnuclearizada y un alto el fuego permanente. Transmití ese mensaje a la Casa Blanca. Los dirigentes chinos manifestaron su apoyo a este debate bilateral. Funcionarios de Corea del Norte han dado el mismo mensaje a otros visitantes americanos y han permitido el acceso de los expertos nucleares a un centro avanzado para el reprocesamiento de uranio. Los mismos funcionarios me dejaron bien claro que esta serie de centrifugadoras estaría “sobre la mesa” para las discusiones con Estados Unidos. Pyongyang ha enviado un mensaje coherente de que en unas negociaciones directas con Estados Unidos, está dispuesta a un acuerdo para poner fin a sus programas nucleares y concluir un tratado de paz permanente que reemplace el alto el fuego “temporal” de 1953. Debemos considerar la respuesta a esta oferta”.

Respecto a China parece que su vínculo con Corea del Norte aumenta más que disminuye, pese al desagrado ocasionado por las pruebas nucleares y los ocasionales tiroteos. ¿Cual es el motivo de esa actitud? Lo último que quiere Pekín es una Corea reunificada bajo influencia de Estados Unidos con la que tendría frontera directa. El declive global de Estados Unidos ya es de por si muy imprevisible como para abrirle oportunidades en el propio patio trasero. Una intervención militar de China en Corea del Norte, comprometería su imagen de gran potencia “blanda” y no militarista en Asia y el mundo. Así, lo único que queda es mantener la situación y trabajar para crear las condiciones a una solución negociada que no altere el equilibrio regional. Eso es lo que hace China.

Una guerra no interesa a nadie. Para China sería una amenaza a su principal prioridad desarrollista. Para las dos Coreas significaría una promesa de mutua destrucción. Empantanados en Irak y Afganistán, y con la energía agresiva que aun le resta centrada en Irán, alrededor de la primera región energética mundial, Estados Unidos no está para más bailes en Asia. La negociación directa con Pyongyang es la única solución, y para recordarlo, en un mundo con muchos otros frentes abiertos y una crisis financiera en su centro, Corea del Norte tiene que lanzar de vez en cuando algunos inquietantes fuegos de artificio.

Rafael Poch
Corresponsal del diario La Vanguardia de España en Alemania
artículo publicado en su blog el 29/11/2010

Mucho revuelo ha causado en el mundillo político la declaración de Hermes Binner –probable candidato presidencial por el Partido Socialista y sus aliados que conforman el FAP- acerca de que en Venezuela él hubiese votado por el candidato de la derecha Henrique Capriles Radonski. Personalmente creo que tiene una coherencia absoluta con la historia de su partido y de la internacional social-imperialista a la que pertenece.  La feroz campaña de desprestigio que la decadente Europa desató contra el proceso revolucionario bolivariano desde su asunción al poder –que continúa hasta hoy- tuvo como punta de lanza al social-imperialismo corporizado por el PSOE y alcanzó su clímax con la demostrada participación activa de la embajada española en el golpe del 2002 y a su principal propagandista, el diario El País de históricos lazos con el mismo y que para la ocasión dejó los pruritos ideológicos de lado y puso su maquinaria de desinformación  a las órdenes del ex falangista Aznar.

En nuestro país no hay que ir tan atrás en la historia y recordar el papel del PS junto a los demócratas de la Revolución Fusiladora; no solamente quedará entre los horrores históricos de los que aún curiosamente se dicen socialistas (Kautsky y Bernstein hoy serían bolcheviques en comparación) la frase de Norteamérico Ghioldi luego del fusilamiento del General Valle y otros 26 patriotas –levantamiento que el propio Perón defenestró en una carta a John William Cooke, vale recordar también aunque a los compradores de medio libro histórico les duela-  “Se acabó la leche de la clemencia. Ahora todos saben que nadie intentará, sin riesgo de vida, alterar el orden porque es impedir la vuelta a la democracia. Parece que es materia política, los argentinos necesitan aprender que la letra con sangre entra” sino también  su participación orgánica en la Junta Consultiva Nacional con la presencia del propio Norteamérico junto a Alicia Moreau de Justo, Ramón Muñiz y Nicolás Repetto (de lo que nunca se han autocriticado). A propósito de Alicia Moreau de Justo, incansable luchadora por los derechos de la mujer, curiosamente en su momento se opuso al voto femenino implementado por el gobierno peronista porque fue otorgado por “una maniobra política y no como una conquista social”; nada muy diferente de las críticas que se le hacen hoy al gobierno nacional, donde todo lo que se haga –así sean reivindicaciones históricas de los sectores progresistas- es por impostura o falso.

Aliados de las patronales agro-financieras con las que muy felices se muestran en Expoagro junto al Estado Mayor de la reacción dado que desde sus pantallas y páginas  hacen campaña política se han preocupado profundamente por los menesterosos campestres pidiendo durante el intento de golpe del 2008 la suspensión de las retenciones o más acá, en la provincia de Buenos Aires, votando el misérrimo aumento del inmobiliario rural dispuesto por su gobernador -también amigo de Capriles- en cuotas para no perjudicar a los poseedores de campitos que valen la bicoca de U$ 15.000 la hectárea. Es por todo lo antedicho que a lo sumo la incoherencia sería de sus aliados Libres del Sur, ávidos saltimbanquis que por una beca parlamentaria no dudan en caminar junto al representante del JP Morgan Alfonso Prat Gay o de quién les asegure el oxígeno del lugar expectante en alguna lista, claro que salpimentado con fraseología de “izquierda”: Reivindican el chavismo (y su posibilidad de reelección indefinida), pero aquí juntan firmas contra esa posibilidad, se alejaron en su momento de su alianza con el sabbatellismo porque “quieren pagar la deuda externa” pero son fervorosos defensores de los gobiernos de Correa, Evo Morales, el PT brasileño y el FA uruguayo, que mas allá de algunos matices siguen pagando sus obligaciones, para no mencionar que el jefe de la UTE donde se encuentran hoy –mañana no se sabe- propuso pagarles a los fondos buitres para recuperar la Fragata Libertad.

Iba matando canallas con su cañón de futuro

"Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo, volver otra vez a luchar, y así hasta la victoria”.
Mao Tse-Tung

Murió el Comandante Hugo Chávez Frías, ya es leyenda pero su legado quedará por generaciones. En caliente:

- A ustedes, compañeros del PSUV: unidad, unidad, unidad. Cada casa, cada barrio, cada fábrica es lugar de lucha; no hay nada superior que defender y profundizar la obra de la Revolución. Mi más grande abrazo internacionalista.

- A ustedes, comevacas oportunistas de la boliburguesía: Están ahí, tranquilos, esperando disfrutar aún más de las prebendas conseguidas o dispuestos a pasarse al campo del enemigo si las condiciones lo indican o trabando como siempre el bravo devenir del pueblo. Mi desprecio capitanes de mentirita.

- A ustedes, integrantes de la neo derecha peronista, pasotas de 25 años que ya nacieron viejos y los leo reírse socarronamente: La Historia no es de ustedes, solo la historia chiquita de la inventiva por internet, la glorificación de la pobreza, el seguidismo paternalista, la emoción de escuchar cumbia pensando que con eso se es pueblo. Populistas oligárquicos, pequeños miserables. Llamen otra vez a Capriles, la historia los juzgará (y no los absolverá).

- A ustedes, las derechas de todo mi sufrido continente Latinoamericano: Brinden con champagne, descorchen el mejor vino, celebren que la peste terminó. Pequeño problema: La Peste ya entró a palacio, nada la detendrá; podrán obstaculizar, podrán inclusive ir a más con la ayuda del amo imperial pero saben en el fondo que el futuro no es de ustedes. Y debajo del sonar del choque de copas se esconde el temblor.

- A ustedes, socialistas a la rosada, que ofenden y manchan a diario la palabra socialismo: Sus buenos modales, sus atildados trajes, sus grandes hoteles, sus reuniones donde se condena al peligroso y anti-democrático populismo que no paró de ganar elección tras elección, una más limpia que otra, todo eso está condenado al basurero de los tiempos.

- A ustedes, la izquierda vulgar y su infatigable apoyo a los auténticos revolucionarios que nunca superan en ningún lado el 1% de los votos pero con la conciencia limpia. Ni forman ni formarán parte de ninguna historia en la conciencia de los pueblos; eternos marginales por propia elección su predilección por equivocarse de enemigo hace que uno ya empiece a sospechar de sus reales objetivos. No son mis compañeros

- A ustedes, los que si pero…. o no pero…, los que creen que se puede avanzar manteniendo en pié las viejas estructuras de la explotación, los que están dispuestos a todo menos a sacrificar sus privilegios de clase, los que se lamentan sinceramente por los Qom pero no ven la villa a 20 cuadras de su casa o ven su mejora para vaya uno a saber cuándo, los que escudan su quietud en el “y, son otros tiempos”. Tranquilos, tendrán su lugar en el llanto de sus cómodos sillones y en los despachos donde se reparten las canonjías oficiales.

- A ustedes, que se ríen de las conspiraciones porque todos sabemos que no existió ni un Golfo de Tonkín, ni un Litvinenko envenenado con plutonio, ni golpes de mercado, ni un Malcom X que solo fue asesinado por rencillas internas de la Nación del Islam y que la CIA es sólo el acrónimo de Compañeros Internacionalistas Asistenciales.

- A ustedes, pocos y queridos compañeros, que sienten este momento como propio: Solo el pueblo bolivariano puede terminar con la Revolución. Porque ¡horror! al voto lo sostiene esto:

Poder Popular - Pueblo en armas

 

La Cancion Del Elegido by Silvio Rodríguez on Grooveshark

 

* Este post está dedicado a @LosMustelitos que me dio una canción.

El mundo, eso de ahí afuera

- Parece que en Israel pondrán una línea de colectivos exclusivamente para palestinos, trabajadores que viajan habitualmente desde el ghetto en el norte de Cisjordania. La única democracia de oriente medio ya construyó el muro separatista de la pureza así que ahora solo restaría que les cosan en la ropa una media luna con la estrella y la palabra Palästinenser encima. El Ministerio de Transporte israelí aseguró que “no son líneas separadas para palestinos, sino que pretenden mejorar los servicios ofrecidos a los trabajadores palestinos y reemplazar a líneas irregulares, piratas, que cobran precios muy caros a los pasajeros palestinos, además de reducir la congestión, lo que beneficiará tanto a palestinos como a israelíes”. Conmovedor, Israel über alles.

- En la tierra del Sol Naciente la Guerra del Cerdo tendrá probablemente rango de ley; el Ministro de Finanzas Taro Aso (de jóvenes 72 años) en una reunión del Consejo Nacional de Seguridad Social pidió a los ancianos del país “que se den prisa y se mueran” para así aliviar la carga fiscal que significa su atención. “Yo, personalmente, creo que es importante no prolongar la vida con tratamientos y pasar los últimos días de vida en paz”. Ya en el 2008 el bueno de Aso había dicho “¿Por qué tengo que pagar por las personas que sólo comen y beben y no hacen ningún esfuerzo?”. Con esto último se ha ganado un lugar dentro de los ídolos en ascenso de los teapartistas argentinos.

- El intendente de la localidad de Tigre, Sergio Massa, habitués de los canapés y otras cosas que se sirven la embajada del Imperio y que está construyendo su imagen mediante el pago encubierto de publicidad de sus promocionadísimas cámaras de seguridad ha sufrido un percance técnico inesperado.  Da toda la apariencia que los malévolos K han interferido el sistema de comunicaciones porque durante los durísimos enfrentamientos entre los barras del club del que fue presidente oh casualidad las cámaras no funcionaron. “Estamos investigando, formaremos una comisión” habría dicho el muchacho UCEDE.

 

¿Que meandros de la mente provoca que cierta gente en Twitter nos cuente de lo genial que la están pasando en esa reunión super cool con amigos, terraza, aire y moviendo las cabezas? ¿No se supone que si uno esta en una reunión de esas se dedica a disfrutarla y no a contarla? “Esperá, dejá de hablarme un cachito así lo escribo en TW”. Turistas japoneses que disfrutan sacando las fotos más que viendo la sonrisa enigmática de la Gioconda.

 

- En Italia, otrora cuna de Pasolini, Alberto Moravia, Gramsci, Rossana Rossanda, Bernardo Bertolucci y el mayor y mejor PC de occidente,  en las ultimas elecciones el cómico Beppe Grillo del movimiento 5 Estrellas (sic) consiguió el 25,5% de los votos y Il Cavaliere Berlusconi 29,1%. Cuánto peor mejor, dicen que dijeron los miembros de la izquierda vulgar mundial, contentos aún por el alud de votos que recibió su candidato Orlando Chirino en Venezuela, la friolera del 0,2%.

- El licenciado Baleno nos cuenta una curiosa teoría: Que Perón, en otra rasgo de su genialidad, su fue en la cañonera paraguaya teniendo  a su favor a más de la mitad del Ejército con poder real de fuego y a toda la clase trabajadora dispuesta a pelear… para seguir vivo y fundar los siguientes 18 años de peronismo. Y bueno, el post inaugural de este blog decía algo de estas interpretaciones más que caprichosas.

- En España están preocupados por el avance de los partidos de extrema derecha en el continente europeo como el griego Amanecer Dorado y emitieron una declaración a la que invitan a firmarla y sumarse. Una buena intención salvo que se oculta obstinadamente que el propio sistema capitalista lleva en el vientre de su crisis a estos hijos putativos pero hijos al fin.

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