¿Qué hacer con la burguesía?

Después de la crisis del 2001 se inició en nuestro país –devaluación y activas políticas proteccionistas  mediante- un acelerado proceso de sustitución de importaciones; en numerosos rubros como la indumentaria y el calzado prácticamente desapareció la competencia externa. Empresas netamente importadores de marcas internacionales conservaron la representación de las mismas pero ante el nuevo paradigma tuvieron que empezar a fabricar los mismos productos aquí; esto dio lugar al nacimiento/renacimiento de cientos de talleres de costura y corte para terceros que a su vez se tradujo en más puestos de trabajo, con la aclaración necesaria que no hay un correlato entre esto y calidad de trabajo. Es conocido que muchos de ellos tienen trabajadores en negro y aún en modos de semi-esclavitud, con jornadas de trabajo extenuantes sin días de descanso. Vamos, que en ciertas cosas sí que nos parecemos a China, ¿no es cierto familia Awada?.

Pero no todas las que reverdecieron fueron PyMEs: La empresa Alpargatas, en una eterna convocatoria de acreedores durante los ’90 que la dejó casi el borde de la desaparición, recibió un impresionante flujo de trabajo a façon por parte de importadores de calzado informal dado que es prácticamente la única planta de Argentina con máquinas y capacidad para vulcanizar cientos de zapatillas por día. Y ante la nueva oportunidad hizo lo que suele hacer la burguesía “nacional” cada vez que le alambran el mercado: capelladas mal pegadas, rebabas en las suelas, etiquetas descocidas, ojales no simétricos y toda una serie de detalles que no tienen nada que ver con la calidad de los materiales sino con el chanterío propio de una clase que solo sabe quejarse y echar culpas a cualquiera (si es un gobierno tibiamente industrialista mejor) menos a su dejadez y su afán rentístico inmediato. ¿Fabricar más y mejor para ganar mercados externos? Forget it man! ¿Para qué si haciendo mierda me lleno de oro? suele ser el mantra nunca escrito pero grabado a fuego en una clase parasitaria que solo se industrializa en condiciones ultra favorables de mercados cautivos y ganancias enormes. Y cuando cambia el gobierno “filo-marxista” y el dólar se empareja con el peso pues simplemente despide trabajadores “porque no se puede competir contra las economías de dumping”, cierra las líneas de producción  y se ponen a importar el producto terminado de esas mismas economías o de sus plantas radicadas en paraísos/infiernos laborales. Es pavoroso observar la diferencia de calidad entre un producto proveniente del sudeste asiático con su equivalente nacional; insisto con algo: en esto no tiene nada que ver la calidad de los materiales -no hay siquiera una sola materia prima para hacer zapatillas que no se consiga aquí- sino con la mentalidad rentística del tiburón que caza en la pecera.

Todo proceso de reindustralización debe ir acompañado por un fortísimo programa de cumplimiento de metas y control por parte del Estado Nacional; caso contrario seguiremos como hasta ahora donde una pequeña ola importadora barrerá nuevamente con los muchos puestos de trabajo creados hasta la fecha recreando la hecatombe social iniciada con la dictadura neo liberal y remachada por la revolución (in)productiva.
 
PD: Hace unos minutos compré un secador de pisos fabricado en goma; simplemente se rompió tratando de ajustarlo con delicadeza al cabo...

 

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