Engels, como Marx, defiende, desde el punto de vista del proletariado y de la revolución proletaria, el centralismo democrático, la república única e indivisa. Considera la república federativa, bien como excepción y como obstáculo para el desarrollo, o bien como transición de la monarquía a la república centralizada, como «un paso adelante» en determinadas circunstancias especiales. Y entre esas circunstancias especiales se destaca la cuestión nacional... Hasta en Inglaterra, donde las condiciones geográficas, la comunidad de idioma y la historia de muchos siglos parece que debían haber «liquidado» la cuestión nacional en las distintas pequeñas divisiones territoriales del país, incluso aquí tiene en cuenta Engels el hecho evidente de que la cuestión nacional no ha sido superada aún, razón por la cual reconoce que la república federativa representa «un paso adelante». Se sobreentiende que en esto no hay ni sombra de renuncia a la crítica de los defectos de la república federativa, ni a la propaganda, ni a la lucha más decididas en pro de una república unitaria, de una república democrática centralizada.

Lenin
El Estado y la Revolución

El «socialismo municipal» es un socialismo limitado a los problemas de la administración local. Lo que se sale del marco de los intereses locales, del marco de las funciones de la administración estatal, es decir, todo cuanto afecta a las fuentes principales de ingreso de las clases dirigentes y a los medios fundamentales de asegurar su dominio, todo cuanto afecta no a la administración del Estado, sino a la estructura del Estado, se sale, por lo mismo, de la esfera del «socialismo municipal» (…) La municipalización no amplía ni agudiza la lucha de clases, sino que, por el contrario, la amortigua. La amortigua porque admite el democratismo local paralelamente a un democratismo incompleto del centro. La amortigua también con la idea del «socialismo municipal», pues éste sólo es concebible en la sociedad burguesa al margen del camino real de la lucha, sólo en los asuntos menudos, locales, sin importancia, en los que hasta la burguesía puede ceder, puede transigir, sin perder la posibilidad de conservar su dominación como clase.

Lenin
El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905-1907

El narcotráfico es un problema del Estado Nacional, porque por sus rutas se transportan las sustancias prohibidas por las autoridades sanitarias, dijo no hace mucho un triste y solitario posible candidato a presidente por un partido que en clave de broma o sorna se autodenomina socialista, sacándose de encima la responsabilidad.

El gobierno de la ciudad que nunca debió ser autónoma ideó un sistema de inscripción para las escuelas públicas que está dejando sin vacantes a miles de pibes; no fue incompetencia sino un plan perfectamente ideado para que esos molestos se pasen de una vez a la escuela-negocio privada y no jodan el presupuesto.

En ex participante del golpe de estado policial contra Ricardo Obregón Cano, hoy reconvertido en gobernador de una provincia que supo ser cuna del clasismo, agita la bandera del “cordobesismo”, como si se refiriese a una república autónoma que solo con fastidio y a regañadientes forma parte de la Argentina.

Otros colegas feudales, en la misma sintonía, agitan sus derechos exclusivos sobre la riqueza del subsuelo e inflamados de la falsaria y decimonónica verba rojo punzó firman acuerdos con multinacionales que los quintuplican en poder y lobby pero ante el menor problema le tiran encima sus cuitas al poder central. No cobran tributos al Capital –lo que es decir a su clase- total siempre se tiene a mano el comodín de “la injusta distribución de la coparticipación federal”.

La “gente”, que proclama diálogo pero adora a los gobiernos fuertes siempre que sean W.A.S.P. (¿qué otra cosa fue el gobierno peronista de Carlos Menem?) pasa por alto minucias como diputados truchos o el remate a precio vil de las joyas de la abuela siempre y cuando defiendan sus valores devaluados pero con las eses bien pronunciadas; el constitucionalismo de la conveniencia, siempre clasista.

Si todo es responsabilidad del poder central mejor empezar a hablar de ciertas cosas.

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