Un muro lleno de silencios

Será la cercanías de las elecciones, será la percepción de un clima adverso, será que la realidad se pone esquiva como tantas otras veces, pero se nota en este pequeño mundillo de los blogs y Twitter una actitud cada vez mas cerrada, incomprensiblemente cerrada entre gente que supuestamente debería pertenecer a un mismo espacio, pero sin necesidad de compartir la misma cama; por lo menos, para quién esto escribe, no es necesario hoy.

Leo y releo a ese extraordinario dirigente gremial y revolucionario que fue el Gringo Tosco: “unidad en la acción”, y su gremio Luz y Fuerza era un ejemplo de eso, donde convivían marxistas de todos los pelajes, peronistas, erpianos, algunos otros solamente “tosquistas”; leo la consigna de la CGT de los Argentinos, dicha por el peronista Raimundo Ongaro: “Unirse desde abajo, organizarse combatiendo”. Nos cuenta Horacio Verbitsky en su libro “Hemisferio Derecho”, acerca de esta experiencia y del semanario que creó Rodolfo Wash y dónde él tenía a cargo la columna de la semana política:

“En la CGT de los Argentinos confluyeron experiencias históricas, clases sociales, ideologías y tradiciones culturales distintas (…). Fue el primer lugar en el que pudieron coexistir sin subordinaciones jerárquicas católicos y marxistas, obreros y estudiantes, peronistas y radicales. Discutían hasta caerse de cansancio, porque además cada uno militaba en un sindicato, un partido o un grupúsculo, una proto orga, un barrio o una agrupación, pero se respetaban porque tenían una tarea compartida

(las negritas son mías, NdA)

Y uno (iluso) cree que eso no perdió valor, al contrario, que por ahí pasa la cosa en la reconstrucción del campo popular en esta circunstancia de la historia, que ya llegará el momento de confluir orgánicamente en un nuevo partido de masas que sintetice lo mejor de cada experiencia. Pero no, leyendo lo que leo, la consigna del momento es estar adentro (del FPV) tragando cualquier batracio o terribles incongruencias porque “no hay que dividir frente al enemigo” y el que critica fraternalmente o no forma parte del mismo se lo trata de “funcional a la derecha”.

“Ladri-progresista”, “no meten los pies en el barro”, “currador de bancas ajenas”, “revolucionario de café”, “trosco trasnochado”, “izquierda de zapatitos blancos”…podría llenar una carilla entera con la creatividad de los muchachos a la hora de descalificar a los compañeros de ruta. Y no importa que hayas estado en la Plaza defendiendo la 125, un error gravísimo del gobierno pero que bancaste sabiendo quienes estaban enfrente, no importa que des la batalla de las ideas defendiendo las cosas buenas de esta administración, que te hayas peleado con medio mundo en agrias discusiones, que te tomes el laburo de contestar uno por uno y con largas explicaciones esos mails abominablemente racistas y facciosos que te mandan en cadena, que algunos amigos que aun te tienen aprecio te miren extrañados y te digan: “Che, ¿pero vos no sos marxista? ¿Qué haces defendiendo a este gobierno plagado de Reutemanns, Sciolis y Urtubeys?

Y uno esta ahí, en el medio, tratando de hacer la síntesis entre sus convicciones, que dentro del sistema capitalista no hay solución posible para la clase trabajadora (y aquí se incluye a los que quisieran ser trabajadores y no pueden, como los compañeros de los movimientos sociales) y entendiendo a su vez que esta etapa es de lucha y acumulación de fuerzas, por el ensanchamiento de las libertades democráticas y por la inclusión social, cuidándote muy bien de no transformarte en una patrulla perdida que plantee cosas descolgadas del nivel de conciencia de las masas, sin por eso hacer seguidismo pavote, aquello de el pueblo nunca se equivoca.

Pero parece todo inútil, que ese espacio no puede existir; es extraño que se ataque con munición pesada a los que a veces disentimos y se trate con mano de seda o se ignore piadosamente al enemigo propio. ¿Quién le hace mas daño al gobierno? ¿Carta Abierta, un grupo de intelectuales que pudiendo muy bien callarse la boca y ser invitados a cuánto vernissage se haga de gente como uno salió de la torre de marfil para dar testimonio de su época que hicieron una crítica quizás en forma y lugar inadecuados pero que bancó la 125 y las medidas más significativas de la actual administración? ¿o el facho del “Momo” Venegas, secretario general de UATRE -y aunque les duela, con tantas credenciales peronistas como el más ferviente kirchnerista- que se puso del lado de los patrones durante el intento de golpe de estado de las patronales agrarias- y que ahora es el hombre en las sombras de Del Sel, Duhalde y toda esa runfla de mafiosos? ¿Carlos Heller o Ricardo Jaime, el pésimo e invisible ex Secretario de Transporte? ¿Sabbatella o De La Sota? ¿Marcelo Saín o Casal?.

Leo en uno de los blogs de mi blogroll un post durísimo contra una (improbable) próxima movilización de la CTA, pero no puedo leer una sola línea acerca de los Cavallieris o Rodríguez que pululan en la CGT; es mas, hasta se llega a plantear que la CTA y movilizarse para alertar que cualquier ajuste que haya que hacer no lo paguen los trabajadores es ¡haberse pasado al bando enemigo! ¿Cómo se puede decir esta enormidad tan impunemente? ¿Cómo se puede tratar de “electoralera” esta consigna cuándo no hay nada mas real y justo que los empresarios que en estos 5 años de crecimiento continuo se llenaron los bolsillos ahora les toque poner algo?. Que manera de desconocer groseramente a aquellos que en la tiniebla menemista hicieron la gloriosa marcha blanca, mientras ciertos gordos asistían impávidos a la destrucción de sus propias organizaciones, cuando no directamente canjeaban desocupación por negocios personales, como el asesino Pedraza. El gobierno anterior ha tenido uno sus aliados mas firmes en la CTA, sin embargo, Néstor Kirchner ni se dignó en hacer un acto de justicia reconociéndoles la personería gremial y, por lo que se puede observar hasta ahora, Cristina Fernández sigue el mismo camino. No solamente fue injusto sino hasta un grueso error político, permitiendo que salga a escena la izquierda vulgar dentro de la Central, encarnada en De Gennaro y el inefable Pablo Micheli. Me pregunto y les pregunto: ¿Esta es la forma de obtener aliados? (Subordinación y valor, nenito, algún día llegara, eso si, no te movilices, te ninguneo permanentemente pero chito, no le hagas el juego a la reacción)

Curiosamente, el verticalismo que se reclama a los demás no es practicado cuando les toca estar en otro ámbito: En un comentario de ese mismo post, alguien escribe este tipo de cosas: “Che... yo estoy en la CTA... me siento para la mierda. Con mi sector, vamos a ir a la primera parte, a putear a Macri a la Jefatura de gobierno. Y volvemos pa’ las casas cuando la marcha dé la vuelta pal congreso”. ¿Cómo? ¿Y la organicidad que se les reclama a los demás? ¿Cuándo vos criticas esta bien y cuando otros critican esta mal? Ya que decís que hay que dar la discusión ADENTRO y bancarte la resolución de la mayoría (por mas que el sándwich venga con un Barrionuevo adentro), ¿Por qué no das la discusión dentro de tu organización sindical y si perdes lo aceptas para “no dividir”?

Y uno calla, en nombre de su propia consigna “unidad en la acción” y entiende que hay contradicciones secundarias, que la principal es parar el avance a veces incontenible de la derecha que pareciera haber ganado las mentes de esta Argentina amnésica, que esto se puede hacer desde diversos ángulos, que no necesariamente tenemos que estar hoy en el mismo espacio político. Pero no, ahí te piden que te desnudes a ver si te descubren algún pelillo gorila, si te bañaste, si te pusiste desodorante, te hacen pelar la escritura de la lealtad, mientras por la otra puerta pasan todo tipo de tránsfugas con la única condición de declamarse “peronistas”. Y pasa por ejemplo el Duhalde conspirador, el que transformó junto a Menem al Gran Buenos Aires en un gigantesco Soweto y encima después se lo felicita por las “manzaneras”, que es como felicitar al piromaníaco por haber creado el cuerpo de bomberos; y en otros lados van mas lejos aún, se lo considera un estratega de fuste que es elogiado hasta por Lula y Chávez, al que la Presidenta Cristina Fernández deberían prestar atención. Y al que escribe estos delirios se lo llama “Maestro de Doctrina” en otros blogs.

Lamentablemente, creo que por ahí no va la cosa; y que se entienda bien, lo digo desde el dolor. Por eso es que ya no comento mas en ningún blog (ya se, no le importa a nadie) de los que considero mis compañeros de ruta; en el mejor de los casos, a pesar de opinar fraternalmente y con respeto, solo se obtiene el silencio. Igual, seguiré bancando las cosas positivas de este gobierno, al que critico por lo que no hace, no por lo contrario como hace la oposición gorila.

Que meterse en el barro de la política no es lo mismo que enterrarse en la mierda.

 

Imagen: Vivencias de lo agridulce

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